Tímida recuperación

Todas las miradas se centran en el comportamiento del consumo. De esta variable depende que se pueda hablar de una recuperación cierta o no. Los indicadores no muestran claramente una tendencia definida. Hasta el verano el consumo privado ha estado cayendo a ritmos muy fuertes.El miedo a la crisis ha servido para retraer decisiones de gasto. Desde el verano de 1992 las ventas en grandes superficies empezaron a disminuir; la matriculación de automóviles se colocó en tasas espectacularmente negativas respecto a periodos anteriores.

Estos fuertes descensos hacen prácticamente impensable que se puedan seguir produciendo en el futuro inmediato. La reducción del consumo tiene un límite y parece que se ha alcanzado ya en función de las expectativas inmediatas.

La vuelta del verano supuso un respiro, según las cifras manejadas, para las ventas en grandes superficies. El mes de septiembre fue calificado como bueno y devolvió la confianza al sector. Pero los temores a un rebote técnico se recrudecieron cuando en octubre las cifras de ventas volvieron a caer a niveles de los meses anteriores. Finalmente parece que noviembre ha vuelto a ser un mes normal y que las ventas se han recuperado.

El problema del consumo es que se basa más en las expectativas futuras que en la realidad actual. Decisiones de compra pueden ser pospuestas o tomadas en función no de la situación concreta sino de las previsiones a medio plazo. La crisis de SEAT, señalan tanto expertos como pequeños comerciantes, se ha dejado sentir a lo largo de estas últimas semanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de diciembre de 1993.

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