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El Bloque Nacionalista Galego acepta el diálogo con Fraga

Manuel Fraga fue investido ayer presidente de la Xunta por cuatro años más en medio de insistentes llamamientos al diálogo con todas las fuerzas políticas, entre las que incluyó por vez primera al Bloque Nacionalista Galego (BNG), su más feroz antagonista en la anterior legislatura. Los gestos conciliadores del líder del Partido Popular (PP) gallego obtuvieron una respuesta paradójica: mientras el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), escocido por su reciente descalabro electoral, anunciaba una oposición más firme para no aparecer como "cómplice" de Fraga, el BNG, tildado de "violento" por los populares, se mostró dispuesto al diálogo.La investidura de Fraga fue un simple trámite parlamentario. El candidato del PP, que probablemente anunciará entre hoy mañana su nuevo Gobierno, recibió el respaldo de los 43 diputados populares. Los 19 representantes socialistas y los 13 nacionalistas votaron en contra.

Fuentes del PP informaron anoche de que la diputada Manuela López Besteiro se hará cargo de una consejería de nueva creación que se ocupará de la mujer, la infancia y el empleo juvenil. Miguel Diz Guedes se encargará de Administración e Interior, también de nueva creación, y Juan Caamaño de Pesca.

Víctor Vázquez Portomeñe ocupará la consejería de Cultura y Relaciones Exteriores. Se mantendrán en sus cargos Dositeo Rodríguez (Presidencia), José Cuiña (Ordenación del Territorio), Xosé Manuel Romay Beccaría (Sanidad), Juan Fernández (Industria), José Antonio Orza (Economía y Hacienda) y Tomás Pérez Vidal (Agricultura).

Tras ser investido ayer, Fraga se dirigió a la Cámara en tono solemne para advertir que se avecinan "tiempos difíciles" en los que será necesario evitar la confrontación. "La profundidad de la crisis actual va más allá de un simple ciclo recesivo, lo que se necesita realmente es un nuevo contrato social", proclamó.

De acuerdo con este principio, Fraga había ofrecido previamente diálogo al BNG, una fuerza política que los populares siempre han descalificado por su rechazo de la Constitución. El presidente de la Xunta advirtió sobre los peligros del "nacionalismo radical", pero a continuación precisé: "Todos somos pocos para servir a Galicia y ahí los quiero también a ustedes".

El portavoz nacionalista, Xosé Manuel Beiras, recogió el guante lanzado por Fraga. "Estamos deseosos de iniciar ese diálogo sobre los temas cruciales de Galicia", respondió Beiras, quien antes había acusado al líder del PP de "subvertir el orden democrático convirtiendo el Parlamento en un simple excremento ornamental del Gobierno".

Más reticente se mostró el socialista Antolín Sánchez Presedo, quien recordó que en la pasada legislatura "las puertas del palacio de Raxoi [sede de la presidencia] estuvieron cerradas para cualquier diálogo político".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 1993

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