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Exhibición goleadora del Deportivo

El Deportivo respondió a sus críticos con una formidable exhibición. Cuando su juego parecía más empantanado tras los últimos fracasos de Valladolid y Bilbao, los blanquiazules ofrecieron a su público un verdadero torrente de fútbol ofensivo. Desde el saque inicial, los coruñeses martillearon la defensa del Oviedo con una efectividad devastadora: cuatro goles en sólo 37 minutos. Fran llevó la voz cantante en el recital. Arsenio Iglesias varió su posición habitual y le ordenó jugar entre las líneas del medio campo y la delantera. No pudo ser más certera la decisión.Acusado con frecuencia de conservador, Arsenio entregó ayer a la audacia estratégica. El técnico coruñés se olvidó del 5-32, inamovible en el último año y medio, para sorprender con un insólito 3-4-1-2, un sistema pensado únicamente para atacar sin tregua al rival. La remoción táctica ofreció importantes ventajas. La principal, que Mauro Silva y Donato pudieron conservar su posición natural -ambos en el centro del campo- sin necesidad de sacrificar a ninguno de ellos por la banda derecha.

El capitán blanquiazul posee todas las cualidades para saber aprovechar ese peligroso hueco que separa el área del centro del campo: es muy vivo en el robo del balón, tiene un gran sentido estratégico de las jugadas de ataque y cuando el momento lo requiere le sobran recursos para desequilibrar en el uno contra uno. Y además se vio favorecido por la notable confusión que causó en el Oviedo la revolución táctica de Arsenlo.

Quien esperaba a un Oviedo industrioso y reservón se quedó con un palmo de narices. Lejos de atrincherarse, el conjunto de Antic disputó con generosidad a su rival la posesión de la pelota y nunca tuvo miedo de buscar la portería de Liaño. Durante algunos minutos, los asturianos incluso lograron alterar el pulso del Deportivo con consistentes llegadas al área gallega. Pero sus buenas intenciones fueron esfumándose poco a poco.

Los de Antic todavía mantuvieron la compostura cuando el Deportivo le asestó el primer golpe en el minuto 2, en una jugada de billar entre Djukic, Bebeto y Fran. Un discutido penalti por posible mano de Gorriarán en el minuto 8 acabó por lanzar a los asturianos al precipicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de noviembre de 1993