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ETA amenaza a los empresarios del País Vasco para que no se vayan

ETA ha amenazado a los empresarios afincados en el País Vasco con adoptar "las correspondientes medidas" si deciden marcharse "con el capital del que se han apropiado a costa del esfuerzo de los trabajadores". En un comunicado que publicó ayer Egin, la dirección de la banda se refiere al secuestro de Julio Iglesias Zamora, que estuvo en su poder durante 117 días, para decir que el Gobierno está poniendo en peligro el futuro de los trabajadores de Ilkusi, "( ... ) no de la empresa, pero sí de los trabajadores de la factoría de Martutene".

Las amenazas de ETA han tenido inmediata respuesta por parte de los empresarios. En otro comunicado, la patronal guipuzcoana Adegi advierte que "la amenaza y el chantaje al empresariado se extiende al conjunto de la sociedad; afecta a la propia empresa y, por tanto, a sus trabajadores, y crea un clima hostil a las iniciativas e inversiones, tanto internas como externas, que hace peligrar nuestro desarrollo". "La extorsión individual se convierte así en la extorsión al propio país, a su presente y a su futuro", subraya Adegi.El ministro del Interior, José Luis Corcuera, dijo anoche que las amenazas son "una auténtica desfachatez y una nueva extorsión que a quien más perjudica, sin ningún género de duda, es a la propia sociedad vasca", informa Aurelio Martín.

ETA amenaza en su escrito con "la publicación de los datos de que dispone, así como los acuerdos alcanzados con los familiares de Iglesias Zamora y con la empresa Ikusi", y niega cualquier responsabilidad en la crisis económica del País Vasco. "Muy al contrario de lo que dicen, ETA no ha provocado el cierre de ninguna empresa ni ha enviado un solo trabajador a la calle", indica.

En el extenso comunicado, salpicado de acusaciones e insultos, ETA tacha de "chivatos" a empresarios como Juan Cruz Larrañaga, presidente de la empresa guipuzcoana Indar, a quien, después de haber intentado secuestrarlo hace 10 años, ETA quiso extorsionar este año con el denominado impuesto revolucionario. También llama "patrono explotador" a Juan Antonio Arruabarrena, propietario de la empresa Pastas Arruabarrena, de Lazkao (Guipúzcoa), quien anunció el traslado de su factoría a Pinar del Ebro, en Zaragoza, después de que ETA le exigiese dinero.

Los trabajadores de lkusi, que durante el secuestro protagonizaron una importante lucha exigiendo a ETA la libertad de Iglesias, también son aludidos en el texto de la banda: "Hemos escuchado en boca de algunos trabajadores de Ikusi comunicados y declaraciones que más parecían escritos redactados en las oficinas de prensa del PNV o del PP. Pero ETA no lanzará ninguna crítica a esos, trabajadores".

La banda justifica su actividad terrorista en estos términos: "Nuestra lucha no tiene como objetivo el beneficio propio, sino el de toda Euskal Herria". Y añade que el motivo del "arresto" (secuestro) de Iglesias fue "continuar en la lucha contra los estados que oprimen Euskal Herria".

ETA asume la autoría del asesinato del general del Aire Dionisio Herrero, en Madrid; los atentados contra la Jefatura Provincial de Tráfico y el Gobierno Militar de Pamplona, y la estación de tren de Sants, en Barcelona.

Denuncia de torturas

Por otra parte, Joxe Lasarte Garmendia, detenido el 28 de- octubre acusado de colaborar con ETA y puesto en libertad poco después, denunció ayer en San Sebastián haber sido objeto de torturas por parte de la Guardia Civil durante el tiempo que permaneció detenido en Madrid. Lasarte mostró los glúteos amoratados y declaró que la Guardia Civil le había golpeado y le había. colocado una bolsa en la cabeza.

Según Mikel Korta, de Gestoras pro Amnistía, 42 personas, de las 61 que fueron detenidas mientras Iglesias estuvo secuestrado, aseguran haber sido víctimas de malos tratos y torturas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 1993

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