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CARTAS AL DIRECTOR

Escocia

Su reportaje sobre Escocia del apartado Viajes de la edición del pasado domingo 19 de septiembre emite una visión veraz y atractiva de la actualidad del mencionado país.No obstante, siendo un ferviente admirador y visitante del mismo, quisiera aclarar un par de inexactitudes que aquél contiene, una de ellas principalmente en beneficio de la claridad de ideas y correcta información de los interesados en conocerlo.

En primer lugar, la isla de Skye no pertenece a las Hébridas Exteriores, sino a las Interiores, y no "es la que mejor conserva la vida isleña primitiva, favorecida por su dificultad de comunicación". Entre Skye y el litoral principal no hay más de 600 metros y cinco minutos de Jerry, -los que separan Kyle of Lochalsh, en la costa, de Kyleakin, en la isla-, aunque luego la isla tenga 70 kilómetros de largo. Además, actualmente se está construyendo un puente de carretera entre los mismos puntos (con la oposición de los isleños), que significará que la isla pierda virtualmente su condición de tal. Eilean a cheo, la isla de la bruma, es realmente digna de ser visitada, pero no es ni de lejos el mejor ejemplo de conservación de la ancestral vida isleña. Lewis, Islay, Jura, las Orkney y las Shetland (ambas con su influencia más nórdica que gaélica) y, sobre todas, la remota Saint Kilda para los audaces representan mejores muestras del Old Scottish way of life.

Por otro lado, una referencia final a una información correcta en su fondo, pero no en su forma: la palabra whisky procede del término gaélico Uisge beatha. Efectivamente, agua de vida, pero no de wiskava.

Dos acotaciones a un interesante texto sobre un país del cual no se puede escribir. Hay que vivirlo y mojarse en él.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 1993