El AVE a Barcelona comenzara a consumirse a finales del año 1994

La línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona iniciará su tendido a finales de 1994, dos meses antes de lo previsto, según Antonio Monfort Bernat, director general de Planificación Interregional de Grandes Infraestructuras. El diario oficial (BOE) anunciaba ayer que se sometían a información pública los proyectos de los dos primeros tramos donde se iniciarán las obras: Calatayud-Ricla y Zaragoza-Lérida.Entre ambos suman 150 kilómetros, pero su entrada en servicio para uso de trenes convencionales como el Talgo acortará una hora el tiempo que ahora se invierte en efectuar el trayecto Madrid-Barcelona.

El año 2002 es la fecha comprometida por Francia y España para enlazar sus fronteras por La Jonquera mediante líneas ferroviarias de alta velocidad (AVE). Fuera de ese compromiso, apenas hay nada escrito sobre plazos o financiación, salvo los dos tramos cuyo trazado ha salido a información pública en Madrid y las tres capitales de provincia por donde discurre: Zaragoza, Huesca y Lérida.

El hecho de que ambos tramos se adelanten tiene una explicación sencilla. El trazado de la línea férrea actual reúne las peores condiciones de la vieja red y son semejantes a las del viejo paso de Despeñaperros. La travesía del valle del Jalón es tortuosa y de una sola vía, de manera que si sufre algún percance se paraliza totalmente la circulación entre la meseta y al valle del Ebro. La situación no es tan precaria en la zona de Lérida, pero sí anacrónica.

Talgos a 220 por hora

La coexistencia de estas líneas obsoletas con el AVE tiene poco sentido. De ahí que a la hora de abordar su modernización se aproveche para sustituirlas por unas nuevas que puedan ser utilizadas por el AVE cuando entre en servicio en su día.Los trenes que más aprovecharán los dos nuevos tramos serán los de transporte de pasajeros como los Talgos y otros rápidos, dotados con potentes locomotoras de arrastre como las de la generación 252 que ya circulan por la línea del AVE entre Madrid y Sevilla.

La velocidad que podrán desarrollar en esta primera fase será de 200 a 220 kilómetros por hora, la misma prevista para el corredor Valencia-Barcelona, cuya renovación se está efectuando en estos momentos. A ese ritmo los 56 kilómetros de la variante Zaragoza-Lérida se podrán recorrer en poco más de una hora, tramo en el que ahora se invierte 1 hora y 40 minutos. Esta ganancia se podrá aplicar no sólo al tráfico entre Madrid y Barcelona, sino que se hará extensible al que circula entre Cantabria, el País Vasco y Cataluña, que usa la misma vía.

Antonio Monfort destaca que es la primera vez que una obra ferroviaria de esta envergadura se somete a declaración de impacto ambiental, lo que ahora es, además, obligatorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 29 de septiembre de 1993.