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Tecnicismos

Entre los objetivos principales que persiguen las normas establecidas en El Libro de estilo de EL PAÍS está el de hacer comprensible a todos los lectores los contenidos informativos del periódico. "Los periodistas", señala el manual de Redacción, "han de escribir con el estilo de los periodistas, no con el de los políticos, los economistas o los abogados". Sin embargo, se publican con frecuencia textos sólo accesibles a los expertos, de manera que el común de los lectores queda en blanco de lo que ocurre.M. Díaz se queja, desde Ginebra, de una información, aparecida en primera página del 29 de agosto, acerca de la Bolsa de valores. Asegura que su lectura, que intuye "importante", le deja "en ridículo" porque no comprende nada de lo que se cuenta, como, por ejemplo, que "el Tesoro colocó medio billón de pesetas en letras a un año", y que "según los analistas, el dinero extranjero es el que empuja los índices". El diario, dice Díaz, debería explicar, para que lo entendiera el lector simple, qué es la Bolsa y su importancia, cómo actúa y llega el dinero extranjero, qué es "subastas de letras a un año", etcétera. "Si EL PAÍS anuncia que va a explicar todo", comenta, "el lector respirará con la expectativa de salir de su ignorancia".

Explicarlo todo es, justamente, lo que señala el Libro de estilo: "Los periodistas tienen la obligación de comunicar y hacer accesible al público en general la información técnica o especializada". Y cuando haya que incluir vocablos excesivamente técnicos "es preciso explicar al lector su significado". Pero el abuso de tecnicismos en el campo de la economía es cada día más manifiesto, de manera que, como dice Díaz, la comprensión de muchas informaciones queda reservada "a una minoría, que además ya está enterada de todo".

El redactor jefe de Economía, Andreu Missé, asegura que le "preocupa mucho" esta crítica sobre el uso de expresiones incomprensibles que conducen a que las informaciones resulten difíciles de entender: "Si un lector asegura que no ha entendido un artículo es que hemos fracasado". "Mea culpa, sin paliativos", dice. Y agrega: "Sólo puedo comprometerme a que nos esforzaremos más".

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A propósito de los tecnicismos no explicados, el Libro de estilo saca una severa conclusión: su uso "no muestra necesariamente unos vastos conocimientos, sino, en muchos casos, una tremenda ignorancia".

También sobre términos económicos escribe, desde Vigo, Antonio Rey González. Asegura que está "irritado por la desidia de los economistas a la hora de utilizar la lengua". Se refiere a la expresión "escenarios económicos", empleada en un trabajo sobre las perspectivas de un pacto social (14 de agosto). Considera que escenario "es una importación del término inglés scenario (distinto de stage, escenario teatral), que en castellano podría tener un empleo metafórico usado con precaución, nunca como sinónimo rutinario de supuesto, caso, eventualidad, etcétera". A su juicio, debió escribirse "supuestos económicos".

Rey González también llama la atención sobre la palabra deflactor, aparecida en el mismo artículo: "Siempre me he preguntado cómo es posible que nadie la desautorice, habiendo como hay gente ilustrada incluso entre los economistas". A deflactor le sobra la c. "Sólo hay que recordar un pariente próximo de esa palabra: deflación". (Deflación, según el diccionario, significa reducción de la circulación fiduciaria que conlleva un descenso generalizado de los precios y una revalorización de la moneda). De deflación, deflator, "así, sin más, por muy mal que les suene a los redactores del área económica". "Y el verbo correspondiente, de haberlo, deflatar". Rey González estima que "la única forma de que ese error no se perpetúe entre los economistas es que lo proscriba una publicación tan influyente como EL PAÍS".

Missé reconoce que en el caso de deflactor el lector tiene toda la razón: "Su posición coincide con la opinión expresada por el escritor Marcial Suárez en la sección de Economía el pasado 9 de julio".

En cuanto a escenario, juzga que no parece tan claro que pueda tener relación exclusivamente con el teatro. El redactor jefe explica que el diccionario de María Moliner cita, entre otras, las siguientes acepciones: "Ambiente, círculo, marco y medio". También "conjunto de cosas y circunstancias que rodean algo o a alguien e influyen en la cosa o persona de que se trata". "Por tanto", arguye Missé, "hablar, por ejemplo, de 'escenarios económicos' de 1994 puede expresar mejor el panorama futuro que hablar de "supuestos económicos".

El Peñón

El Libro de estilo advierte que "como sinónimo de Gibraltar se utilizará 'el Peñón', y no el anglicismo 'la Roca', traducción literal e incorrecta de the Rock"; añade que se puede decir también "la colonia británica". No es la primera vez, protesta Ana Gómez, desde Santander, que esta norma se incumple. El 30 de junio, EL PAÍS daba cuenta de la visita de Bush a Gibraltar. En Gibraltar, se informaba, el ex presidente de EE UU se entrevistó con el primer ministro y el gobernador militar del lugar. "Ambos contactos", decía la noticia, "fueron calificados por las autoridades de la Roca como informales". "Como lectora hablante de español y profesora de español", dice Gómez, "deseo que ese periódico vele más por nuestra lengua". Para el redactor jefe Carlos Yárnoz "es evidente que la lectora tiene razón".

El teléfono directo del Ombudsman es 304 28 48.

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