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Sotomayor, premio Príncipe de Asturias

La capacidad para llegar a lo más alto trabajando en condiciones adversas, además de un palmarés ampliado recientemente con el título mundial en Stuttgart, fue decisiva para la elección del atleta cubano Javier Sotomayor como premio Príncipe de Asturias de los Deportes 1993. El saltador de altura recibió 11 de los 13 votos del jurado en la votación decisiva. Los otros dos fueron para la tenista serbia Mónica Seles.

En las sucesivas cribas realizadas por el jurado, presidido un año más por Juan Antonio Samaranch, el presidente del Comité Olímpico Internacional, se quedaron el ex futbolista brasileño Pelé y el atleta estadounidense Carl Lewis. Además de su alejamiento de la competición, algunos aspectos de su vida privada jugaron en contra de Pelé, que se cayó en la cuarta votación.

Frente a la figura de Lewis, que cuenta con todas las ventajas de la enorme maquinaria deportiva norteamericana, algunos miembros del jurado valoraron las dificultades que sufre Sotomayor para prepararse al máximo nivel en un país como Cuba. Herminio Menéndez, el jefe de gabinete del Consejo Superior de Deportes, recalcó que Sotomayor "es una gran referencia para la juventud cubana. Además de un campeón, es una persona sencilla, afable, que sigue en su país pese a que podría disfrutar de todas las comodidades en Estados Unidos".

Sotomayor, de 26 años, posee la triple corona: campeón olímpico en Barcelona 92, campeón del mundo el pasado mes en Stuttgart y poseedor del récord de salto de altura con 2,45 metros, logrados en julio en Salamanca. Sotomayor recibirá el premio el próximo noviembre en Oviedo. Consiste en cinco millones de pesetas en metálico, una reproducción de la escultura que Joan Miró realizó expresamente para la Fundación Príncipe de Asturias y un diploma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993