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El Madrid mantiene intacto su guión

Benito Floro mantiene el guión que comenzó a escribrir para el Madrid el año pasado. Los protagonistas apenas han cambiado. Alkorta es el único elemento que parece tener un lugar fijo en el esquema del técnico. Dubovski y Vítor tienen que ganárselo.Así las cosas, el Madrid depende de los de siempre en su nueva aventura, y ahí está una vez más la sociedad Michel-Butragueño empeñada en recuperar para sus colores la gloria perdida. Las lacras son también las de siempre incluido Prosinecki.

Tras un ensayo tedioso que acabó con la paciencia de los aficionados santanderinos, Floro permitió ayer a sus hombres algunas licencias. La disciplina no fue tan férrea, y en algunos momentos, de las botas de los madridistas salieron jugadas que más tienen que ver con la creación individual que con la apuesta de bloque.

Michel mantiene su discurso en la banda por la que ya se paseó con excelentes dividendos la pasada campaña. Por allí logró desatascar a su equipo, frenado en el centro del campo por la Real Sociedad y con el marcador en contra tras el gol de Loren. Butragueño vio la intención de Michel y la rentabilizó.

El Buitre se presenta a estas alturas de su carrera con la motivación de un principiante y con la experiencia de alguien que conoce el oficio. A sus 30 años, Butragueño parece dispuesto a poner su segunda juventud a disposición de Floro. Ayer aportó dos magníficos goles que oscurecieron la fiesta donostiarra en el día de la inauguración de Anoeta. Testigo de su inspirada noche fue John Toshack, el técnico que desconfió de su genio y quiso dejarle en el banquillo.

El galés tiene en su séptima temporada en la Real un difícil compromiso: intentar que Anoeta no sea el mejor estadio de Segunda División. El conjunto donostiarra afronta la campaña en similares condiciones que la anterior. El retorno de Loren y la contracción de Albístegi no cambian el panorama. Sólo Alberto, en la zaga, parece estar en disposición de mitigar el descalabro que se vaticina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 1993

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