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Un toque femenino

La selección española pide salir del olvido tras su victoria en el Eurobasket

Primero fue Italia, allá por 1938. El primer Eurobasket femenino tuvo un fugaz acento latino. Fue un brillo pasajero pisoteado por la Armada soviética. Con 21 títulos, 17 de ellos en las últimas ediciones, el equipo de la URSS convirtió la competición en una cuestión privada. España cerré el domingo el cielo del Este con una victoria histórica, la primera del baloncesto español. Cincuenta y cinco años han sido precisos para que un equipo no procedente del Este haya conseguido el oro. Manuel Coloma y 12 mujeres han tenido la culpa. Ahora sólo piden salir del olvido.

Con las medallas colgadas del cuello, las jugadores españolas fueron recibidas ayer en Barajas por una nutrida representación familiar. No esperaban más: un ramo de flores y los abrazos de sus seres más cercanos. Así ha sido siempre. "El deporte femenino ha estado siempre en un segundo plano, olvidado. Duele ver la ignorancia que ha habido sobre nuestro trabajo. Este triunfo no es un espejismo. Es el fruto de mucho esfuerzo", comentó Margarita Geuer, la pívot del Doma Godella.Piluca Alonso, también del Dorna, se mostró esperanzada: "Estamos resignadas al olvido, pero confío en que este triunfo permita el cambio que el deporte femenino necesita". Manuel Coloma, el seleccionador nacional, compartió su opinión: "A veces parece increíble que este deporte, el tercero con más fichas en España, no sea más popular. Es muy duro trabajar en el anonimato. Por eso, quiero dedicar este triunfo a toda la gente que Iba trabajado en el baloncesto femenino de forma desinteresada y sin recibir nada a cambio".

Laura Grande, base del Dorna, fue más crítica: "Lo que más duele es que a pesar de haber conseguido más éxitos que el baloncesto masculino, nuestro labor apenas esté reconocida". Blanca Ares, una de las mejores jugadoras del torneo, manifestó su alegría y optimismo: "Espero que a partir de ahora se nos tome en serio, que la gente vea que las mujeres también trabajamos, que el deporte femenino también existe. Es muy duro que sólo se fijen en nosotras cuando llegan los títulos y los trofeos".

La revista semanal de EL PAÍS publicó el pasado domingo interesantes datos sobre el avance de la presencia de la mujer española en la universidad y en el mundo laboral. Asalto al poder fue el título del reportaje. Ese mismo día, un grupo de mujeres vestidas de corto y con una pelota en las manos ofrecieron un ejemplo imnejorable de la nueva situación. En Perugia (Italia), el equipo femenino absoluto alcanzó el mayor éxito del baloncesto español: la medalla de oro en un Campeonato de Europa.

Los éxitos del Dorna

Sólo dos selecciones habían cuestionado el aplastante dominio soviético en la historia de dicha competición: Italia (1938) y Bulgaria (1958). Desde ahora, Manuel Coloma y sus chicas tienen un puesto entre las mejores. El éxito español supuso, además, la continuidad del enorme trabajo realizado por el mejor equipo de Europa, el Doma Godella, campeón de la Copa de Europa y del Mundial de Clubes. El quinto puesto obtenido por España en Barcelona 92 fue el primer aviso.El torneo de Perugia acusó el conflicto yugoslavo, que impidió el concurso del equipo de aquel país, y la desintegración de la Europa socialista. Sólo un dato: Rusia, el gran ogro de la competición durante décadas, sólo pudo conseguir el séptimo puesto, penosa clasificación que impide su participación en el próximo Mundial.

Doce mujeres compusieron el combinado español: las bases Ana Belén Alonso (24 años, 1,64 de estatura y 104 convocatorias), Laura Grande (20, 1,70 y debutante), Mónica Messa (26, 1,75 y 153); las aleros Blanca Ares (22, 1,80 y 94), Carolina Mújica (28, 1,79 y 158), Paloma Sánchez (26, 1,80 y debutante), Pilar Valero (22, 1,75 y 10) y Mar Xantal (19,1,86 y debutante); y las pívots Pilar Alonso (24, 1,95 y 75), Elisabeth Cebrián (22, 1,95 y 84), Marina Ferragut (21, 1,90 y 88) y Margarita Geuer (27, 1,85 y 145).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de junio de 1993