La siderurgia alemana inicia su 'marcha de hierro' contra la reconversión
Trabajadores de las acerías de la cuenca del Ruhr, en Alemania, iniciaron en la madrugada de ayer una marcha que debe llevarles mañana a Bonn para protestar ante el Gobierno por las radicales reducciones de plantilla que se están produciendo en el sector, y más concretamente en esta región, cuna tradicional de la industria pesada alemana. La IG Metall, el poderoso sindicato que cuenta con más de cuatro millones de afiliados y que organiza la marcha, indicó que espera que el viernes se concentren más de 75.000 personas ante la sede del Gobierno.
Unos dos centenares de trabajadores partieron de Dormundt poco después de medianoche portando antorchas y pancartas que repetían el lema de la marcha: "Fuego para Bonn". El recorrido total tiene 175 kilómetros. Ayer por la tarde la marcha había llegado a Oberhausen y la integraban ya varios miles de personas. Según la patronal, 40.000 empleos se perderán en la reestructuración del sector.Pese a la apariencia de unidad entre los trabajadores , lo cierto es que ante la crisis general del sector se han producido grandes fisuras. Por un lado, el inevitable cierre de algunas de las plantas en el Ruhr propiedad del consorcio Krupp-Hoechst enfrentó a los trabajadores de Dormundt con los de Duisburg para evitar, cada grupo, la clausura de su propia acería. Por otro, está el problema de los altos hornos de la antigua Alemania comunista con grandes pérdidas financiadas por el Estado.
La IG Metall pide la intervención del Gobierno para que impida la entrada de acero barato del Este y la convocatoria de una conferencia global sobre el sector. Los sindicatos acusan a la patronal de actuar como un cartel. Su presidente, Franz Steinküller, ha pedido a la Comisión Europea que imponga cuotas de producción en la industria del acero para frenar la caída de los precios. Pero el Gobierno de Bonn, en boca de su ministro d Economía, el liberal Günte Rexrodt, se ha negado a levanta más barreras arancelarias argumentando que no se puede pedir la liberalización del comercio y actuar en sentido contrario.
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