Reportaje:

El capitalismo llega al Habana Libre

El hotel más famoso de Cuba revolucionaria será gestionado por un grupo empresarial español

Las puertas de cristal de espejo del hotel Habana Hilton reflejaron aquel 8 de enero de 1959 una escena inaudita. Decenas de jóvenes barbudos llegaron a su amplio vestíbulo y, con las botas cubiertas de barro y el cuello lleno de medallas de la Caridad, pidieron cama y comida para una causa justa. Algunos botones se miraron, complacientes pero alucinados. Sólo nueve meses antes habían cargado las maletas de Conrad Hilton, el dueño norteamericano del hotel más grande de la isla.Sí, el 19 de marzo de 1958 se inauguraba por todo lo alto. La zona escogida era inmejorable, la más céntrica y prometedora de la capital, cercana al Malecón, en una lomita que los cubanos llaman la Rampa. Hilton, dueño del Waldorf Astoria de Nueva York y del Castellana Hilton de Madrid, llegó a la mayor de las Antillas, y, junto a la primera dama del país, Marta Fernández Miranda de Batista, inauguró el Habana Hilton. El capellán presidencial, Alfredo Llaguno, bendijo el imponente edificio. Pero la historia cristiana del Hilton duró poco, muy poco, mucho menos de lo que el dictador Fulgencio Batista pensaba. Tras el triunfo revolucionario de Fidel Castro, el hotel fue nacionalizado dos meses después de la invasión de bahía Cochinos, en junio de 1961.

Hoy, 35 años después, su nombre ya no es Habana Hilton, sino Habana Libre, aunque sigue siendo el más grande de Cuba con sus 25 pisos y sus 534 habitaciones. El paso del tiempo y la falta de recursos para su mantenimiento fueron castigando al "primer rascacielos de La Habana" hasta convertirlo en un mastodonte azul entre el asfalto del Vedado. Los ascensores lentos, las tuberías viejas, los espejos rotos, las moquetas sucias y el mal estado del aire acondicionado hicieron que las autoridades cubanas se planteasen en serio la necesidad de remodelarlo. Ante la imposibilidad de hacerlo solo, el Gobierno revolucionario se buscó unos socios con capital y sin ideología. Así fue como 35 años después de su inauguración y 34 de que entrasen por sus puertas varios barbudos, entre ellos Fidel Castro, los espejos del Habana Libre reflejaron a varios ejecutivos españoles con el cocodrilo de Lacoste pegado a la tetilla.

Los representantes de la mutualidad de la ONCE, de la mutualidad de Correos y el grupo turístico Guitart constituyeron una sociedad que invertirá cerca de 2.000 millones de pesetas en la remodelación y dirigirá la gestión con beneficios compartidos con el Estado cubano durante 10 años. La remodelación del Habana Libre durará aproximadamente un año. "Está tan bien construido que es posible ir arreglando el edificio en bloques de cinco pisos. Gracias a ello no es necesario cerrarlo completamente", explica uno de los especialistas de Guitart.

El pasado viernes 19 de marzo se cumplió un aniversario más de la inauguración del Habana Hilton. Un hotel que costó 21 millones de dólares y cuya historia es curiosa: iniciado con los fondos sociales de la Caja de Retiro y Asistencia Social de los trabajadores del sector gastronómico, fue terminado por el magnate Conrad Hilton y explotado por el Gobierno revolucionario.

Ahora, el Habana Libre presenta en uno de sus salones una exposición de fotografías de la época. Aparecen el capellán Llaguno y Marta Fernández de Batista. También, un grupo de barbudos y jóvenes de verde olivo. Mientras, en el piso cuatro, unos empresarios españoles caminan deprisa con el cocodrilo pegado a la pechera. Es su turno.

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