Reacción psicológica

Recorte cicatero del Bundesbank, pero a la postre reacción de carácter alcista en los mercados periféricos, con una animación en la Bolsa de Barcelona inusual para los tiempos que corren. El índice provisional repuntaba al cierre, aunque de forma poco significativa dado que los valores con mayor frecuencia de cotización resumieron una actividad más bien escasa. "Todo ha sido más psicológico que real", apuntaba un operador clásico en la plaza, al término de una sesión en la que las alegrías fueron simples efectos ópticos que no se concretaron de forma clara en el peso específico de la demanda.

Desde ayer no puede hablarse de endurecimiento monetario, pero tampoco de suavización porque los tipos en toda Europa -especialmente en España- no muestran síntomas claros de tendencia bajista, mucho más por el hecho de que la actividad de la economía real sigue ralentizada. Industria y finanzas forman un binomio hoy irreconciliable. Las empresas cotizadas no apelan al mercado con ampliaciones de capital u otras emisiones, no consiguen dotarse de recursos propios a través de la Bolsa. Mientras tanto, su último recurso -es decir, el mercado de capitales con crédito bancario- va incrementando su pasivo y sus costes financieros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de marzo de 1993.

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