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El Atlético despide a Luis Aragonés

Luis Aragonés abandonó ayer su cargo de entrenador del Atlético de Madrid. Nueve partidos sin vencer y, sobre todo, la contundente derrota ante el Barcelona en Copa del Rey (0-5), impidieron su continuidad. La versión del técnico es que se trató de un despido, mientras que la de Miguel Ángel Gil, el director general del club, se reduce a un acuerdo entre ambas partes. Aragonés renuncia a los emolumentos de la próxima temporada, a los que tenía derecho según su contrato, y sólo cobrará por lo que resta de la presente (unos 35 millones de pesetas).

Jesús Gil, el presidente del Atlético, aguantó más de lo que acostumbra. Con él, nunca un entrenador había sobrevivido a una racha de resultados tan negativa como la que padece el Atlético desde hace un par de meses. Al noveno partido consecutivo sin vencer y, sobre todo, tras la contundente derrota del jueves ante el Barcelona en la Copa del Rey (0-5), Gil consideró que debía despedir al técnico."He aguantado todo lo humanamente posible", comentó ayer Gil, "pero lo del Barcelona fue ya demasiado duro y humillante. Yo no quería que Luis se fuera y, pese a su marcha, he seguido actuando con calma. Pero no se podía deteriorar más la imagen del club y la del propio técnico. Hemos llegado a un acuerdo mutuo. Soy de los que más lo ha sentido".

Jesús Gil, sin embargo, no vnegoció con Luis. En su lugar lo hizo su hijo Miguel Ángel, el director general del club, que se reunió con el técnico durante una hora por la mañana y durante otra por la tarde. Al término de ambas conversaciones Luis Aragonés ya no era el en trenador del Atlético. Sólo cobrará los 35 millones de pesetas que le restan por la presente temporada, ya que renuncia a sus emolumentos de la próxima, para la que también tenía contrato.

Miguel Ángel Gil, que comunicó por teléfono al presidente el resultado de las negociaciones, se pronunció en términos similares a él. "Tanto la imagen del equipo como la de Luis Aragonés", comentó, "estaban deteriorándose demasiado. Lo mejor para ambas partes era llegar a un acuerdo. No es cuestión de despido ni de dimisión, sino de acuerdo mutuo. Luis ha colaborado. No era el momento oportuno para crear problemas. Estuvimos bien hasta ahora y así había que seguir".

El técnico encajó con serenidad la postura del club, aunque en apariencia se le veía muy bajo de ánimos. "Se trata de un cese", aseguró, "aunque hayamos llegado a un acuerdo económico. Los resultados me han llevado ahí. El director general me dijo que la mejor solución era mi marcha y yo le dije que adelante. Los resultados no acompañaron y no sé muy bien por qué. Tengo muchos años para que esto me moleste".

Dimisión descartada

Luis Aragonés, por la mañana, había dejado bien claro que no tenía intención de presentar su dimisión: "¿Cómo voy a decir que dimito? Cuando las cosas van mal, es cuando estoy más con mi gente. Tengo el culo pelado de montar en moto". No obstante, ya reconocía que el relevo de entrenador sería la salida más lógica para solucionar una crisis como la que padece el Atlético. "Los resultados en fútbol", dijo, "acaban con el entrenador.La plantilla, por la mañana, seguía mostrando su confianza en el entrenador. Se autoproclamó culpable de la situación y eludió responsabilizar de la misma a Luis Aragonés. "Los jugadores", afirmó Tomás, el capitán, "somos los responsables". Por la tarde, aceptaron la noticia, pero no escondieron su sorpresa. "Ayer", dijo Tomás, "parecía claro que iba a seguir. No me lo esperaba".

Y es que Jesús Gil, tras la goleada recibida por el Atlético ante el Barcelona, se había mostrado inicialmente partidario de la continuidad del técnico. Consultó a la plantilla sobre el particular y aparentemente reforzó su idea de mantener a Luis.

"No es cuestión de buscar un entrenador", indicó el presidente entonces, "sino de dar con la solución acertada, la mejor para la entidad, dejando de lado mi situación personal, la del entrenador y la de los jugadores. Lo que está claro es que el Atlético necesita salir de esta crisis, porque está abriendo jirones para cualquier presupuesto".

Aragonés llevaba desde el principio de la temporada pasada en el Atlético, al que ya había dirigido en anteriores etapas. Su historial en el club es amplio: 1 Liga, 3 Copas y 1 Copa Intercontinental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de febrero de 1993

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