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Primera 'boda del año' en Austria

El heredero del Imperio austrohúngaro y Francesca Thyssen se casaron en la villa de Mariazell

Mariazell, un idílico pueblecito de 1.900 habitantes rodeado de montañas que fue lugar de peregrinación para los católicos de la región del antiguo Imperio austrohúngaro, volvió ayer a su pasado esplendoroso con la celebración de la boda de Carlos de Habsburgo, nieto y heredero del último emperador de Austria, y Francesca Thyssen-Bornemisza, hija del multimillonario barón Thyssen y su tercera esposa, Fiona Campbell.Los coches no pudieron circular por las calles de Mariazell y los gendarmes comparaban la boda del año con la visita del papa Juan Pablo II en 1983 Dos mil personas, sin importarles el frío y el hielo, aguantaron durante horas para ver entrar en el santuario de la villa a los 800 invitados, entre los que no se encontraba ningún rey, pero sí lo aspirantes a los tronos perdidos de Italia y Portugal: Víctor Manuel de Saboya y el archiduque de Braganza y Guimaráes. Los 160 corresponsales acreditados y los 340 fotógrafos y cámaras de televisión tuvieron que luchar duramente para hacerse con un hueco desde el que transmitir la ceremonia.

Para la ocasión desfilaron varias compañías uniformadas de cazadores de Tirol junto a guardias de honor de distintas provincias de Austria. En el cortejo se veían banderas representando a todas las regiones del territorio del imperio y no faltaron los 21 cañonazos que hicieron temblar los ventanales de las casas de Mariazell.

Francesca Thyssen, de 34 años, entró en la basílica ataviada al más puro estilo de Sissi, con un vestido creado por el diseñador italiano Gianni Versace. Sobre su cabeza pelirroja, el velo de 250 años de los Habsburgo, y en sus manos, en vez de flores, una biblia. La novia daba el brazo a su padre, el barón Thyssen -que lucía un espectacular atuendo a la húngara-, e iba precedida por ocho pajes. El arzobispo de Viena, cardenal Hans Hermann Groer, ofició la misa, junto a 12 sacerdotes, 20 monaguillos y varios obispos llegados de Hungría, Rumania y Croacia.

Carlos de Habsburgo, estudiante de Derecho de 32 años y líder del Movimiento Paneuropeo, creado en 1922 para reinstaurar los lazos políticos y culturales entre países de Europa Central y del Este, desmintió que parte de su familia rechace a su novia. "La parte esencial de los Habsburgo nos apoya", dijo en un programa de la televisión austriaca.

Parte de la familia ha asegurado que Francesca es una mala elección por ser anglicana y no católica, además de haber sido una joven algo alocada para el rancio gusto de los Habsburgo. La "prueba irrefutable" fue una desgraciada fotografía publicada en la prensa del corazón donde aparece Francesca entrando en una fiesta en Venecia, justo cuando el viento levanta su falda y deja ver su aristocrático trasero desprovisto de ropa interior. Ella explicó a la prensa austríaca que simplemente vestía a la moda y llevaba un tanga.

Pese a las explicaciones dadas por el novio, cinco de sus tíos no asistieron a la boda. Según Carlos de Habsburgo, dos de ellos aún tienen prohibido entrar en Austria "por no renunciar a sus derechos monárquicos". Los demás se quedaron en casa guardando luto por su tía Elizabeth, fallecida en enero pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1993