Distribución de papel
El corto plazo utilizó ayer todo tipo de argucias para colocar el papel sobrante a la inversión de última hora, algo que no por ser habitual deja de repetirse con cierta frecuencia.Sin embargo, la sesión tuvo mucho más contenido que esa simple distribución de papel, ya que en el parqué se afirmaba que algunas subidas eran un precio especial para compradores, forzados, es decir, para aquellos que habían vendido en descubierto a la espera de un recorte que, aunque llegó, lo hizo bastante tarde.
La publicación del resultado de la subasta de letras del Tesoro a un año no fue más que otro anzuelo, ya que el dato estaba suficientemente descontado.
Para muchos inversores, sobre todo los que se apoyan en los charts para efectuar sus análisis, el rebote del índice al acercarse al 235% fue una señal lo bastante clara como para retirarse a tiempo, pues confirmaba la hipótesis de un mercado enclaustrado en una banda cuyo límite superior es ese nivel. Para romperlo, hará falta una buena noticia económica o mucho dinero, algo con lo que hoy por hoy no parece contar la Bolsa.
El índice general perdió un 0,63%, 1,48 puntos, tras haber ganado en el transcurso de la sesión hasta 1,74. El Ibex 35 cedía un 0,75%.


























































