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Miguel de Molina, condecorado con la Orden de Isabel la Católica

Miguel de Molina, tonadillero español, recibió el lunes, en Buenos Aires, la cruz de oficial de la Orden de Isabel la Católica, concedida por el rey Juan Carlos el pasado 6 de diciembre. Vestido de terciopelo negro y camisa roja con botonadura de brillantes y zafiros, y tocado con un sombrero cordobés, el legendario rey de la tonadilla española recibió la condecoración de manos del embajador de España en Argentina, Rafael Pastor Ridruejo. Personalidades como Mercedes Sosa, Amelita Vargas, Alberto Closas y María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, asistieron al acto de la condecoración a un artista más conocido en Argentina que en España.La película Las cosas del querer, una versión libre de su vida en España, rescató para el gran público la figura de un cantante que estuvo a la altura de los grandes de la tonadilla española. Miguel de Molina, de 85 años, terminó cantando, con voz ronca por la emoción, la copla Ojos verdes, pero antes se lamentó: "Lástima que todos estos elogios me toman cansado de cuerpo, porque el alma la tengo igual". El cantante aseguró: "Nunca me olvidé de España, a pesar de que en algunos momentos se me trató como un perro. Pero soy feliz, felicísimo, y si mañana me muero, me muero tranquilo porque se sabrá que soy un buen tipo, a pesar de las cosas que me han colgao ".

Miguel de Molina dijo que quería ir a despedirse a España, "pero quiero que me entierren aquí, en Buenos Aires". "Llevo más años aquí que los que viví en España. Allí nací y aquí maduré. Y si nunca renunciaré a mi España, tampoco renuncio a todo lo que tengo puesto en Argentina", afirmó recientemente en una entrevista publicada en la capital argentina.Nacido en Málaga en 1908 y formado artísticamente en Sevilla, Miguel de Molina actuó por primera vez en Argentina en 1942 y regresó a este país en 1946 para radicarse definitivamente después de haber logrado que Juan Domingo Perón interviniese personalmente, en las gestiones para ese fin. El tonadillero señala que lo que más le importa es la poesía y la creación, y que recientemente ha terminado una novela "que transcurre en Europa, en la última época de los nazis". Recuerda con orgullo sus actuaciones en el teatro Romeo, de Madrid, al que denomina 1a catedral del variété" y en cuyo escenario también brillaron Celia Gámez y Carlos Gardel, y sus diálogos con Federico García Lorca y Rafael de León. Miguel de Molina se retiró en 1960, tras conmover a miles de argentinos que le aplaudieron en los teatros Avenida y Cómico, entre otros, y también en el Colón, donde alguna vez cantó La bien pagá

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de diciembre de 1992