Otoño del 92
La Bolsa de Barcelona mantuvo una tónica bajista a lo largo de la sesión de ayer. La mayoría de los operadores consultados coinciden en señalar las mínimas expectativas de futuro rendimiento que tiene en estos momentos la inversión en valores. Los niveles más bajos de esta Bolsa a lo largo de su historia se han alcanzado en este otoño del 92, que pasará a la posteridad como una etapa funesta por la desmoralización en que ha sumido a la mayoría de los pequeños ahorradores con carteras bastante cargadas en renta variable. "No hay esperanza; ni recorte de tipos, ni avance de las conversaciones del GATT [Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio], ni perspectivas a corto o medio de que mejore la economía nacional y comunitaria", señalaba ayer a Efe un analista de una importante firma de inversión con sede en Barcelona.El clima general de desconfianza ha dejado de ser una nota destacable en un momento determinado para convertirse en la variable estructural con mayor peso en un mercado -el de acciones y obligaciones- cuyos vaivenes responden a convulsiones psicológicas de oferta y demanda. Cementos, textiles y servicios fueron ayer los sectores con mayor oferta de papel al mercado.


























































