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En busca de la sonrisa perfecta

Los avances en estética dental pueden corregir defectos, congénitos o adquiridos, en adultos

Si el accidente hubiera ocurrido hace 20 años, Paula Carreño, de 27, habría tenido que renunciar a su bonita dentadura. Una caída esquiando en enero pasado le provocó la fractura y pérdida de los dos incisivos superiores. Sin embargo, al día siguiente Paula volvía a sonreír como antes, sin complejos, luciendo unos dientes que eran una Fiel réplica de los que había perdido. Gracias a los avances en la moderna estética dental, la solución satisfactoria del caso de Paula puede hacerse extensiva a cualquier persona con defectos, congénitos o adquiridos, en la dentadura.

La conservación de una dentadura sana y bonita es una cuestión que cada vez adquiere mayor importancia en la sociedad española. De hecho, en el último Congreso Mundial de Estética Dental, celebrado recientemente en Madrid, se puso de manifiesto que la dentadura es el problema estético que más preocupa a los españoles, por delante de la calvicie masculina y el sobrepeso.Las nuevas técnicas de esta especialidad son capaces de corregir imperfecciones congénitas, deformaciones de la dentadura, como las separaciones o apiñamientos entre piezas, la posición inadecuada de una o varias piezas, y asimismo, la ausencia de algún diente o el tamaño desproporcionado entre las diferentes piezas.

Además, estas avanzadas técnicas representan la solución ideal para problemas adquiridos por accidentes, caries u otras enfermedades bucodentales, así como por el consumo de ciertos medicamentos (tetraciclinas, fluor) y por la edad. Entre estos problemas se cuentan también las fracturas, la pérdida de piezas, las decoloraciones y el oscurecimiento del color natural de los dientes.

Según Luis Cabeza Ferrer, presidente de la Asociación Española de Estética Dental, esta joven especialidad odontoestomatológica, es, en la casi totalidad de los pacientes, conservadora, incruenta e indolora. "Sin olvidar la salud de la boca", explica Cabeza, "nos ocupamos de aspectos de la dentadura como la forma, posición, tamaño, separación, apiñamiento y color, y actuamos sobre las imperfecciones o desproporciones que existan".

Para Cabeza Ferrer, la estética dental se basa en seis pilares principales: la ortodoncia (colocación de alambres correctores) que se puede aplicar tanto a niños como a adultos; los implantes oseointegrados, mediante los que se coloca de forma fija y definitiva una o varias piezas, e incluso toda la dentadura; la periodoncia, que consiste en recubrir con injertos de encía los dientes descarnados; el manejo de resinas compuestas fotopolimerizables; la utilización de carillas de cerámica, coronas ceramometálicas o de cristal y las llamadas prótesis adhesivas de Maryland, y, por último, la habitual higiene bucodental meticulosa para la conservación de cualquiera de las anteriores técnicas aplicadas.

Pedro Martín, de 35 años, director del departamento de Relaciones Públicas de una importante empresa, se siente feliz con su dentadura. "Antes evitaba sonreír abiertamente", reconoce sin pudor, "porque tenía unos dientes horriblemente colocados." "A mi edad", continúam "creía que ya debía ser así para toda la vida. Pero un amigo me habló de que ahora también hacían ortodoncias en adultos y me aconsejó un especialista en estética dental. He estado varios meses con esos alambres en la boca, pero desde luego ha merecido la pena", añade.

Las manifestaciones de los agradecidos pacientes recuerdan los habituales "antes" y "despues" de muchos tratamientos de estética, pero no puede negarse que son sentidos: "Para mí fue una tragedia cuando me rompí dos dientes comiendo marisco", cuenta la modelo publicitaria Patricia Roldán, de 29 años. "Suerte que me hablaron enseguida de un buen especialista, y en tres horas ya tenía mi dentadura de antes", añade esta modelo.

Según Cabeza Ferrer, los complejos y traumas psicológicos que las imperfecciones de la dentadura pueden causar son a veces muy serios. "Es sorprendente", dice este experto, "lo que confiesan los pacientes en la consulta. Se avergüenzan de sonreír, se inhiben y se vuelven excesivamente tímidos, algunos evitan relacionarse con los demás. Además, una dentadura imperfecta y con ausencia de piezas puede afectar también a la dicción y la masticación y contribuir a la deformación de los músculos faciales, acentuando las arrugas de la cara."

"Sin olvidar el factor genético, de gran importancia para la más o menos correcta formación de la dentadura", explica Cabeza Ferrer, "y para el mantenimiento de su salud a lo largo de la vida, hay que considerar también la trascendencia que tienen la higiene bucodental y ciertos hábitos de los primeros meses de la vida."

Chupetes fuera

Los especialistas desaconsejan taxativamente, que el bebé se chupe el dedo y que conserve el chupete a partir del año y medio. José María Lara, presidente del Consejo General de Colegios 05ciales de Odontólogos y Estomatólogos, advierte que la buena conservación de la dentadura a lo largo de la vida depende en gran medida de una adecuada higiene desde la infancia. "No es un proceso natural que el anciano tenga una dentadura desastrosa, con importantes ausencias de piezas", explica. Esto podría evitarse si desde niños el cepillado de dientes fuera una práctica habitual y se visitara periódicamente al dentista".

En palabras del presidente de los dentista españoles, el organismo que él representa está iniciando conversaciones con el Inserso para estudiar un plan de atención bucodental a la tercera edad, incluyendo el aspecto de la ayuda económica.

Las joyas de la boca

La muela o el diente de oro que a veces lucían con orgullo nuestros abuelos han sido sustituidos por otros materiales camaleónicos, que imitan fielmente el color y la forma de las piezas dentales naturales.

"Son materiales biocompatibles, de gran resistencia, que correctamente manipulados y colocados pueden llegar a durar bastantes años, e incluso toda la vida", dice Jaime Mayos, presidente del comité científico del IV Congreso Mundial de Prótesis Dental, celebrado en junio en Madrid.

Estos materiales son las resinas compuestas fotopolimerizables y la cerámica o porcelana. Las resinas, compuestas básicamente de circonio y sílice, son pastas viscosas que el odontoestomatólogo va aplicando por capas al diente y, conseguida la forma definitiva, se endurecen con una luz halógena. Se suelen emplear para hacer empastes y para corregir separaciones y pequeñas fracturas.

Las carillas de cerámica o porcelana son realizadas por el protésico, según la prescripción del dentista, y sirven para recubrir la superficie labial o visible de los dientes anteriores. Están sustituyendo en muchos casos a las coronas o fundas.

En ausencia de piezas propias, se puede colocar una prótesis fija mediante implantología (con anestesia local o general). También se pueden adaptar prótesis removibles sujetas

,mediante ganchos a las piezas laterales al hueco. Estas prótesis constan de una estructura metálica que soporta dientes y muelas de resina o cerámica a semejanza de las piezas naturales.

La implantología se basa en la introducción en el hueso de la mandíbula o del maxilar superior de una estructura de titanio 2 que, una vez oseointegrada, servirá de anclaje a la pieza ceramometálica.

Miguel Rodríguez, presidente de la Federación Española de Protésicos Dentales, justifica el encarecimiento de la estética dental: "Trabajamos con unos materiales y un aparataje de alta precisión, que ya de por sí tienen unos precios muy elevados". Según Rodríguez, éste es un eterno problema que se debate en todos los países. "Incluso Alemania y el Reino Unido", dice, "cuya Seguridad Social antes costeaba toda la salud bucodental, ahora están recortando presupuestos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de julio de 1992

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