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Lituano por contrato

El español Javier Imbroda es el segundo técnico de Lituania

Lo sorprendente y rocambolesco se concita en la segunda silla del banquillo de la selección de Lituania. Esa silla está reservada para Javier Imbroda, un joven técnico de Melilla elegido por Homicius y Sabonis y aceptado por el resto de los jugadores lituanos. Todo ha sido tan rápido, tan maravilloso que Javieras Imbrodas, como ya le apodan sus jugadores, apenas ha tenido tiempo de meditar lo que supone esta nueva faceta en su carrera como entrenador de baloncesto.

"Para mí acudir a los Juegos Olímpicos y aspirar a una medalla es algo impresionante, no meramente por mi ilusión personal sino porque creo que le ocurriría a cualquier otro que estuviera en mi lugar. Significa participar del sueño de mucha gente, de todo un país para el que esto es histórico", cuenta el entrenador que la pasada temporada dirigió al Mayoral y que la próxima probablemente esté al frente del nuevo equipo que se cree en Málaga. Javier Imbroda mantiene una fluida relación con todos los componentes del equipo y de la federación de Lituania. "La comunicación es más sencilla de lo que mucha gen te puede suponer. Práctica mente todos los jugadores en tienden el inglés y en ese idioma me dirijo a ellos. Tengo un área técnica perfectamente delimitada y al respecto es muy importante el papel de Garastas que, además de un gran técnico, es una persona excepcional que facilita la armonía dentro del equipo", explica.

Progresión

El entrenador de Melilla considera que tal vez no se valore en toda su extensión lo que en apenas unos meses ha conseguido la selección de Lituania. "Desde luego que contamos con varios jugadores excepcionales, pero haber ganado el preolímpico, haber conseguido el oro como si de un Europeo se hubiera tratado; además tras quedar imbatidos, es algo extraordinario por las condiciones en las que se encuentra la selección".

Imbroda, que el pasado mes de marzo viajó a Kaunas para efectuar una primera toma de contacto con la federación lituana y con los mejores jugadores y entrenadores del país, explica que "allí siguen existiendo problemas económicos de una gran envergadura. La realidad social es muy dura y el baloncesto está inmerso en esa situación".

Pero esa es tan sólo una de las dificultades que ha tenido que afrontar el equipo antes de ganar el preolímpico y presentarse en Barcelona. "Otro grave problema es que todos los componentes del equipo titular juegan en diferentes campeonatos de otros países. Se les tuvo que convocar y, además, al tratarse de la primera vez que iban a jugar por Lituania, no existía una estructura organizativa ni se sabía a ciencia cierta como podía desarrollarse todo".

Gracias a Imbroda, el ayuntamiento de Melilla patrocina al equipo lituano con unas contraprestaciones valoradas en unos 25 millones. Esto y el hecho de haber conseguido' que sea contratado para disputar diferentes torneos en España, ha facilitado la viabilidad económica de una selección con graves problemas.

"Mi contrato finaliza después de los Juegos Olímpico", apunta Javier Imbroda, "aunque no dejo ninguna puerta cerrada. El futuro de esta selección lo veo complicado, por las difíciles condiciones en las que se encuentran los jugadores lituanos más jóvenes. El hecho de que ganáramos el preolímpico puede ayudar a crear mayores perspectivas de futuro, aunque los partidos ni siquiera se retransmitieron en directo por televisión. Antes de acudir a Zaragoza, algunos jugadores le pidieron al presidente de la República que fuesen retransmitidos, pero no pudo ser".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de julio de 1992

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