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VUELTA A ESPAÑA

Amenaza de caos en la meta

Jueces, auxiliares de equipo con ropa de abrigo para los corredores, miembros de la organización, periodistas, encargados de colocar las pancartas de meta y basta el, encargado de efectuar el foto finish en la llegada estuvieron ayer a punto de no ver entrar a los corredores en Luz Ardiden. Tras dos horas de espera en la carretera, la llegada del comandante Garrido, jefe de las fuerzas de la Guardia Civil que abren la. carrera, logró que se permitiera el paso al medio centenar de coches estacionados en las cunetas. Su presencia allí podía causar graves trastornos a los corredores.Jean Clude. Feixa, director de las pistas de esquí de La Mongie, a cuatro kilómetros de la cima del Tounnalet, ordenó a los policías franceses que colocaran una valla en mitad de la carretera e ¡mpidieran el paso de todos los vehículos, excepto los de los directores de equipo. Su argumento era que se podía levantar el asfalto que se había echado para tapar baches dejados por las máquinas quitanieves en algunos tramos del descenso del puerto. Feixa declaró que la decisión la había tomado el comité de seguridad vial del valle a las 13 horas del día anterior y que se había anunciado la medida a la organización de la Vuelta.

Unipublic, empresa que organiza la ronda española, desmintió en la tarde de ayer que tuviera cualquier tipo de comunicación. La discusión quedó zanjada por el alcalde de Luz Saint Sauveur, Claude Massourre, quien dijo: "Ha sido un problema de falta de comunicación". Massourre resaltó el enorme esfuerzo que su municipio y la prefectura de Altos Pirineos hicieron para que la. etapa discurriera sin problemas: "Nuestra principal preocupación era la seguridad de los corredores. Hemos trabajado durante cinco días para que el Tourmalet fuera franqueable".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de mayo de 1992