Inventario de carencias
La Bolsa española, por no tener, ni siquiera ha contado con fuerzas para sumarse a la corriente dominante en los mercados internacionales. Las caídas de Tokio y Wall Street no han producido ni frío ni calor a unos inversores prácticamente desconectados del quehacer bursátil.Juzgado desde esta óptica, el mercado español no tiene de qué preocuparse, ya que el papel parece no existir en un momento tan crítico como el actual. Tuvo que ser una nueva apertura a la baja en Nueva York, con un recorte de casi 50 puntos cuando aún no habían transcurrido dos horas de sesión, la que forzara la salida de papel en esta Bolsa, hasta llevarle a perder el nivel de apertura anual unos minutos antes del cierre.
El volumen de la sesión, centrado en la absorción de papel y, por tanto, en la actividad institucional, adquirió cierta altura a última hora de la tarde, cuando los nervios multiplicaron los abandonos.
Poco menos de 11.000 millones de pesetas de negocio contrató el mercado continuo en una jornada que, en lo referente al índice general, acaba con los beneficios acumulados en todo el ejercicio. El índice de la Bolsa de Madrid perdió un 1,14%, lo que le sitúa 17 centésimas por debajo del nivel de apertura anual.


























































