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La dimisión de Fernández Teixidó tras el fracaso en Cataluña pone al CDS en peligro de desaparecer

El rechazo de un reducido pero influyente sector del CDS a aceptar como secretario general a Antoni Fernández Teixidó motivó ayer que éste anunciara su dimisión, aunque deja la última palabra al comité nacional del partido que se celebrará el día 28 y en el que tiene mayoría de partidarios. La razón formal de la dimisión ha sido el fracaso electoral en Cataluña, aunque Fernández Teixidó sabía que un grupo minoritario del comité iba a aprovecharlo para pedir su relevo. De esta manera, el CDS, que ya ha sufrido varios descalabros en los últimos meses, se sitúa en peligro de desaparición.

El fracaso en Cataluña -donde el CDS perdió el pasado día 15 los tres diputados autonómicos que tenía- se ha sumado a la derrota que ya sufrió el partido creado por el ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, en las elecciones locales del pasado año. El bajón electoral de 1991 supuso la dimisión de Suárez. El del domingo pasado, la renuncia de Fernández Teixidó. Pero este segundo caso encierra una trampa política, ya que el dirigente centrista deja la última palabra en manos del máximo órgano de dirección del partido, cuya composición le es favorable.Colaboradores de Fernández Teixidó reconocen que la actitud de éste es una respuesta "al pulso" que desde hace tiempo, aunque soterradamente, le viene echando el sector perdedor del Congreso.

Fernández Teixidó señaló ayer que "ha habido una forma de conducirse democrática y nueva en el partido, pero una ola de rumores de los últimos tiempos indica que algunos compañeros no se han enterado de que éste es el momento de cerrar filas e impulsar el partido". "Con mi dimisión quiero dar la oportunidad a los compañeros para que evalúen todos los datos y, desde luego, que sepan que yo no voy a ser obstáculo", añadió.

Colaboradores de Fernández Teixidó estiman que miembros del sector perdedor del congreso de septiembre -en el que se incluye el portavoz parlamentario, José Ramón Caso- planeaban, desde hace un mes, aprovechar el fracaso en Cataluña para pedir su dimisión. Asimismo, dirigentes socialistas conocían el deseo de miembros del CDS de sustituir a Fernández Teixidó.

José Ramón Caso señaló ayer que el secretario general, antes de las elecciones, comunicó en una reunión interna que, según fueran los resultados, asumiría su responsabilidad. Caso dio apariencia de normalidad a la situación al señalar que los mecanismos internos del partido funcionarán para proceder al relevo. No obstante, Caso y otros parlamentarios, en conversaciones informales, no dudaron en calificar de "maniobra" esta dimisión.

Mucho más explícito fue el diputado Rafael Arias Salgado -que vio frustradas sus expectativas de alcanzar la secretaría general y formar tándem con Rafael Calvo Ortega-, quien afirmó que "la nueva dirección ha desaprovechado estos meses, por lo que ahora vuelve a abrirse el debate sobre la utilidad del CDS". Arias Salgado criticó la campaña realizada en Cataluña: "Se ha deformado el proyecto y el programa, y se ha caído en un radicalismo que ha convertido la teta de Cicciolina [diputada italiana por el Partido Radical] en el reparto de condones".

Estas críticas fueron replicadas por el secretario de Organización, Luis Aznar, que afirmó que Arias Salgado "está en otro tipo de proyecto". Aznar considera que estas críticas son "deleznables" y demuestran su desconocimiento "de cómo funciona el CDS con el nuevo equipo directivo emanado del anterior congreso".

El presidente centrista, Rafael Clavo Ortega, emitió un comunicado en el que lamentaba esta dimisión y destacaba la "buena colaboración" que había tenido con el secretario general.

Colaboradores de Fernández Teixidó niegan que haya realizado una maniobra táctica, ya que si el comité nacional -máximo organismo centrista, en el que conviven los seguidores de Teixidó, de Calvo Ortega y de Adolfo Suárez-, aprueba su dimisión, no dudará en dejar definitivamente la secretaría general. Si el comité nacional aprobara la dimisión, una asamblea nacional elegiría al nuevo secretario general.

Un congreso heterodoxo

Tan sólo han transcurrido cinco meses y medio desde que, en un congreso ciertamente heterodoxo, saltó por los aires el entonces equipo dirigente, así como las previsiones sucesorias del fundador, Adolfo Suárez. Los delegados eligieron a Fernández Teixidó para la secretaría general y a Rafael Calvo Ortega para la presidencia, pero en listas diferentes. Fernández Teixidó pudo nombrar a un comité ejecutivo a su medida, sin que el sector perdedor llegara a aceptar de buena gana ese imprevisto resultado.[Por otro lado, Teresa Sandoval, la candidata centrista en Cataluña, manifestó ayer su pleno apoyo a Fernández Teixidó, cuyo liderazgo consideró imprescindible para sacar adelante el proyecto de renovación del partido.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de marzo de 1992

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