Una mujer en paro, víctima de la cámara oculta

Teresa Dominique, en paro desde hace nueve meses, se ha sentido humillada por el programa de Televisión Española Objetivo indiscreto. Fue citada para un empleo de secretaria de un detective privado y tras ocho horas de espera con otras cinco aspirantes descubrió que había sido la presa de una cámara oculta. Le ofrecen 10.000 pesetas por las molestias, pero afirma, que nada borrará la humillación que sintió: "Jugaron con mi necesidad de trabajar". El director del programa no ve las cosas de la misma forma.

Teresa Dominique, de 26 años, licenciada en arte dramático, está en paro desde el pasado mes de junio. El pasado viernes recibió una oferta de empleo. Un portavoz de la empresa de figurinistas para televisión Euroshow -una de las muchas empresas que tienen su currículo- dejó un mensaje en su contestador: "Si te interesa trabajar como secretaria de un detective privado preséntate mañana en el número 21 de la calle Zorrilla a las once".En.la cita coincidió con otras cinco aspirantes, "algunas paradas y una a la que su madre había obligado a ir". La espera para el examen se demoró cuatro horas. "A las tres de la tarde se presentó el supuesto detective privado, el señor Montemayor. Pidió disculpas y nos recomendó que fuéramos a comer y por la tarde haríamos las pruebas". La entrevista de Teresa no comenzó hasta las seis de la tarde. A la media hora el investigador señaló a su interlocutora que tenía que abandonar la oficina durante media hora y le sugirió que atendiera mientras los teléfonos. "Pensé que me ponía a prueba; me advirtió que recibiría varias llamadas en clave, algo habitual en la relación cliente-detective, y que anotara todos los mensajes". Al instante los siete teléfonos colocados estratégicamente por toda la oficina comenzaron a sonar al tiempo. "El gazapo está atrapado en el semáforo". "Estoy desnuda en el hotel". Teresa apenas pudo copiar los mensaje, "bastante tenía con adivinar qué teléfono sonaba".

En pleno maratón telefónico, una llamada concluyente: "Mira por la ventana y descubrirás algo". En la oficina contigua, parapetada tras un falso espejo, había una cámara de Objetivo indiscreto. "Me enfadé muchísimo, sentí que me habían secuestrado durante un día entero, y lo que es más importante, tengo derecho a que nadie me humille de esa manera, aunque sea una parada".

Como desagravio los responsables de la burla le advirtieron que saldría en televisión y además iba a cobrar por haber colaborado en la broma. Teresa no firmó la autorización que concede al programa el derecho a utilizar su imagen. Se dirigió a Euroshow y recibió un vale que le da derecho a cobrar 10.000 pesetas el 6 de abril.

Rafael Herrero, director del programa, asegura que un espacio de estas características "siempre está al filo de molestar a alguien, aunque nuestro principal objetivo es evitarlo". Sin embargo, reconoce que "en las circunstancias de Teresa haya sido poco agradable para ella". El director afirma que las ocho horas que duró la broma fue un caso extraordinario. "Era un gag con una complicación de teléfonos y tuvimos problemas técnicos, pero les invitamos a comer". Además de las 10.000 pesetas que cobra cada cebo, si el gag ha tenido éxito y el gancho ha dado bien en pantalla, éste puede negociar su aparicion en el programa.

Herrero explica que la selección de pardillos se realiza a través de agencias especializadas en contratar extras para televisión. Euroshow -a la que Teresa estudia demandar- es una de las cuatro agencias concertadas por el programa de TVE. Margarita Bohigas, directiva de Euroshow, considera una coincidencia que algunas seleccionadas estuvieran en paro.

La responsable de Euroshow asegura que a las aspirantes se les dejó claro que el trabajo con el detective era por un día, lo que Teresa niega en rotundo. Bohigas apostilla: "Me pongo en su lugar y quizá me hubiera sentado mal, pero a la mayoría le resulta gracioso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 10 de marzo de 1992.