Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:

"En 1994 habrá un tren Talgo de alta velocidad"

José Luis de Oriol e Ybarra.Presidente de Patentes Talgo El próximo octubre, José Luis de Oriol e Ybarra, presidente de la compañía Patentes Talgo, celebrará que, hace 50 años, su abuelo José Luis de Oriol y Urigüen tuvo una corazonada y la intuición de dedicar parte del patrimonio familiar a ella. De la confianza del abuelo Oriol y de la idea del ingeniero español Alejandro Goicoechea nació el Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol (Talgo). José Luis de Oriol, tercera generación, preside hoy una empresa familiar con 900 empleados que no ha conocido un conflicto laboral y, que es capaz de vender a Alemania tecnología made in Spain.

Durante meses, y a raíz de la decisión de construir la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, Patentes Talgo fue objeto de una gran atención. Incluso ahora, mucho después de que la Administración se decidiera por los trenes de alta velocidad de GEC-Alsthom, muchos piensan que con un producto como Talgo, que ha batido récords de velocidad, 500 kilómetros por hora en Alemania recientemente, era suficiente.Pregunta. ¿Qué piensa usted al respecto?

Respuesta. Nosotros no nos presentamos al concurso de tren de alta velocidad porque en ese momento no teníamos el producto. En un futuro, si disponemos del material, nos presentaremos.

P. Entonces, ¿para cuándo un prototipo Talgo de alta velocidad?

R. Estamos trabajando. Este año tendremos los primeros proyectos. Luego vendrán las pruebas sobre via, y yo espero que quizá para 1994 podremos tener un prototipo de tren de alta velocidad Talgo. Hasta ahora, los pasos han sido satisfactorios.

P. ¿La alta velocidad es el futuro del ferrocarril?

R. La alta velocidad es. una faceta más. Hay que tener en cuenta su carestía y que precisa transportar grandes masas para que sea rentable. Sobre el futuro del ferrocarril en general, yo diría que es bueno, dada la saturación del espacio aéreo y el avance que supone la alta velocidad.

P. La economía internacional atraviesa un momento delicado. ¿Cómo afecta esta. situación a su empresa?

R. Afortunadamente, tenemos el trabajo garantizado hasta 1994. Hemos firmado una carta de intenciones con Alemania, para la venta de 112 coches por importe de 8.000 millones de pesetas, y con Renfe hemos firmado la venta de otros 58 coches por importe de 2.200 millones de pesetas. En los últimos años hemos obtenido unos beneficios de alrededor de 270 millones de pesetas. En el 91 hemos entregado más material, y esperamos que hayan subido. En cuanto al futuro, es posible que si se prolonga la crisis nos afecten las restricciones presupuestarias de las administraciones ferroviarias.

Consejo de familia

P. ¿El carácter familiar de la empresa (en el consejo de administración se sientan seis ramas de la familia Oriol) qué supone, ventajas o inconvenientes?

R. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Sí, el carácter familiar supone, a veces, que, por compenetración, se toman las decisiones muy rápidamente.

Por el lado de los inconvenientes puede haber ciertas fricciones, ya que puede suceder que algún pariente desee estar en el consejo en lugar de otro. Pero son inconvenientes de segundo orden.

P. Patentes Talgo nació como resultado de la innovación que supuso montar un tren sobre una estructura articulada. ¿Se mantiene ese espíritu innovador?

R. La idea fundamental se mantiene. Invertimos en investigación el 10% de lo que ingresamos por mantenimiento [5% de las ventas]. Esto supone un gran esfuerzo, puesto que recorta los beneficios a corto plazo. Pero así podemos competir con las grandes compañías internacionales y así hemos conseguido una buena acogida de nuestros productos.

P. La principal fuente de ingresos (8.000 millones en 1990) de Talgo es el contrato de mantenimiento de remolques y loco motoras suscrito en 1988 con Renfe. ¿Se plantean la posibilidad de diversificar actividades?

R. Estamos trabajando. El mundo cambia y nos adaptamos Hablamos con diferentes empresas, sabemos escuchar. Pero adaptarnos no quiere decir que estemos en venta. No nos negamos a nada, incluso hemos hablado con una sociedad [la canadiense Bombardier] que el pasado año nos hizo una oferta por escrito, pero no hubo acuerdo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de febrero de 1992