Sin pena ni gloria

La sesión de ayer fue el colofón perfecto de una semana bursátil aburrida e indecisa. El índice general de Madrid bajó al cierre 50 centésimas hasta situarse en 256,11 puntos y la negociación apenas superó los 10.000 millones de pesetas.La apatía inversora deprimió al índice casi un punto a primera hora de la mañana. Esta caída fue frenada gracias a la actividad que registró Telefónica a media tarde, que se apreció 15 pesetas y colocó al sector de la comunicación 1,82 por encima del cierre de ayer. La apertura al alza de Nueva York, que hasta ahora había servido de referente en ausencia de otras buenas noticias, tampoco animó el cierre de ayer.
La Bolsa es incapaz de anticipar una tendencia. El mercado ya ha absorbido las buenas noticias a principio de año: buen IPC en diciembre y un comportamiento positivo de los mercados europeos. La dirección ahora la marcan dos factores: los resultados de las empresas y los tipos de interés. Por el momento, se conocen los resultados de los bancos, que no han sido muy brillantes, mientras que la política monetaria sigue siendo una incógnita. La semana que viene, sin embargo, se darán a conocer los resultados de las eléctricas, que se anticipan muy buenos, y podrían devolver la confianza a los inversores.


























































