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Los cercanías ganaron 50.000 viajeros al día la semana pasada

El miedo a los atascos inclinó a muchos madrileflos por acudir al transporte público la pasada semana durante la Conferencia de Paz. Entre 40.000 y 60.000 personas más de las habituales utilizaron los trenes de cercanías. Metro y autobuses tuvieron también más usuarios, mientras en la superficie se registraba una intensidad de tráfico de un 7% menos. Esta semana han vuelto los atascos, pero no todo es culpa de la conferencia y su resaca.

Unas 450.000 personas utilizan en Madrid diariamente el tren de cercanías. Durante la pasada semana, según un portavoz de Renfe, se calcula que la afluencia de viajeros se incrementó en un 10% o en un 15%. Pero este mismo portavoz sembraba la duda sobre las causas del aumento. "Hay que tener en cuenta que siempre, cuando empieza el mal tiempo, se eleva el número de viajeros. Octubre, noviembre y diciembre son meses punta en cercanías".No obstante, es evidente que una parte de ese espectacular aumento de viajeros tuvo su causa en la conferencia, ya que otros años no ha sido tan elevado. En Renfe vieron durante esos días algo que aseguran que es casi inaudito: los aparcamientos de algunas estaciones -los llaman aparcamientos disuarios- estuvieron al completo. Una de las líneas en las que hubo mayor incremento fue la del Corredor del Henares; quizá por la certeza de que la carretera de Barcelona iba a ser la más complicada.

El Metro y la EMT ampliaron sus efectivos para hacer frente a la posible avalancha de viajeros durante la cumbre sobre Oriente Próximo. Hubo hasta dos trenes más en las líneas más largas durante las horas punta en el suburbano. En ninguna de las dos entidades disponían ayer de datos concretos, aunque sí aseguraron haber notado mayor número de usuarios.

Otro reparto

En el gabinete de tráfico hay quien sostiene que durante la conferencia no hubo menos vehículos, sino que se repartieron de otra manera. Eso vendría a dar la razón a los taxistas. En Radio Taxi aseguran que hubo momentos, la semana pasada, de auténtico infarto en algunas zonas. "De diez a doce de la mañana, en la carretera de Barcelona no había forma de avanzar".Lo cierto es que, en términos generales, la pasada semana se circuló mejor en las calles de Madrid. Muchos ciudadanos, dicen en Tráfico, creyeron que se iban a cortar más calles de las que finalmente se cerraron al paso. La mayor presencia policial disuadió a muchos de dejar sus coches en doble fila, factor que suele dificultar enormemente la circulación. Pero, además, era fin de mes, cuando queda ya poco dinero para repostar. "Las noticias de que el tráfico estaba muy bien", explican en el gabinete de tráfico, "fueron decisivas para que muchos automovilistas volvieran a coger su coche el jueves 31. Algunos ya habían cobrado y otros se disponían a disfrutar del puente de Todos los Santos". De hecho, el jueves fue en este sentido como cualquier otro.

La vuelta a la normalidad, después de tres días de fiesta y de una semana atípica, ha sido traumática. A primeros de mes, los madrileños acuden más al vehículo privado. La niebla y la lluvia del lunes pasado también son un factor fundamental. Ayer, el tráfico no fue tan caótico, pero estuvo en los niveles habituales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de noviembre de 1991

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