Una simple tautología
La lógica del dinero resume una simple tautología: dinero llama a dinero, gracias al mecanismo de los tipos de interés o, de una forma más mediata, por la obtención de beneficios que a la postre son dividendos para el accionista. Servan-Schreiber, patrón de L'Expansion, describe un desayuno en Matignon, en 1978, entre Raymond Barre y un empresario del cristal que, al conocer el alcance que tendría la segunda crisis del petróleo, decidió vender sus empresas e iniciar negocios de alimentación. El éxito notable de la aventura no empañó para nada la marcha de las empresas de cristal, que hoy producen grandes beneficios en manos de la competencia.El magnate, amigo del ex primer ministro, calculó la expectativa, pero no pudo con la doble incertidumbre de que los beneficios empresariales no responden a una ciencia exacta y la oscilación de las cotizaciones bursátiles puede provocar la fuga de los accionistas más fieles. En este sentido, el balance del verano todavía deparará sorpresas cuando se vea con mayor transparencia quién entró, de qué modo y en qué valores, durante las horas de desbandada de un lunes de agosto cuando cada vendedor encontró un magnánimo comprador.


























































