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Una fuga de gas destruye una casa de Tetuan

Una fuga de gas butano se baraja como la causa de la virulenta explosión que derrumbó parcialmente un inmueble de dos plantas del distrito de Tetuán en la mañana de ayer. Tres personas -dos mujeres y una niña- sufrieron heridas leves. Una hora y media después, otra fuga de gas butano voló la cocina de un bar de la calle del Cardenal Cisneros.

Aunque ayer se desconocía la causa exacta del siniestro. Los bomberos creen que la explosión, ocurrida en el primer piso del número 40 de la calle de los Voluntarios Catalanes, se produjo al reventar una caldera alimentada por gas butano.

La explosión pudo haber provocado una auténtica catástrofe si hubiesen estado dentro los moradores de los dos pisos más afectados.

Un reloj de pared destrozado sobresalía entre los escombros y reflejaba la hora inequívoca del siniestro, las 10.04. La detonación fue escuchada en un amplio perímetro del barrio e hizo cundir la alarma entre los vecinos.

Una verja mezclada con desechos saltó por los aires y hundió parte del techo del dormitorio y el salón de una casa antigua. situada enfrente. En ella dormía Carmen Amores, de 19 años, quien fue atendida de una brecha en la cabeza. La onda expansiva afectó a otras dos viviendas más de la zona. En un principio, los bomberos acudieron al lugar con perros adiestrados para rastrear los escombros en busca de posibles personas sepultadas.

La explosión causó importantes daños -rotura de cristales y tabiques en la planta segunda del edificio, en la que a esa hora se encontraban Purificación B. S. y su hija Eloísa, de 9 años. Ambas también sufrieron heridas leves.

El siniestro, que destruyó por completo la primera planta del inmueble, ha dejado temporalmente sin vivienda a los propietarios de los dos pisos situados en la primera planta. Los de la segunda también se encuentran prácticamente inhabitables.

Parte de los escombros cayeron sobre el asfalto de la calle de los Voluntarios Catalanes, que estuvo cortada. al tráfico durante parte de la mañana.

Hora y media más tarde, a las 11.30, la cocina del bar Ximeno, en Cardenal Cisneros, 76, también saltó por los aires debido a un escape de gas butano, informa Elsa Fernández-Santos.

Al producirse la explosión estaban en el bar la dueña, Benita Fernández, y su hijo de 13 años. "Menos mal que mi marido, que es el que cocina, estaba haciendo la compra con mi otro hijo, porque, si no, esto hubiera sido una desgracia", declaró Benita. Una dotación de bomberos acudió poco después de la explosión al bar para sofocar el pequeño fuego originado. La última revisión de la instalación del gas se había hecho, según el dueño del bar, hace un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de agosto de 1991

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