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Tribuna:LOS RESULTADOS DE LA CUMBRE LONDINENSE DE 1991

Modesta recuperacion

El articulista hace un extenso repaso de los resultados de la última cumbre de los siete países más ricos del mundo. En su opinión, la reunión no ha arrojado ningún tipo de solución a los problemas económicos mundiales.

La cumbre del grupo de los siete grandes (y uno más), celebrada en Londres, no ha causado sorpresas. La URSS de Gorbachov no ha recibido ayuda a manos llenas, ni tan siquiera una promesa en firme de ayuda en el futuro. La crisis de las negociaciones del GATT, para salvar la ronda de reducciones arancelarias de Uruguay, no se pudo resolver mediante un acuerdo del Mercado Común para la reducción de los subsidios agrícolas.El presidente Bush obtuvo un cierto respaldo, especialmente por parte francesa y británica, para amenazar duramente a Sadam Husein en el caso de que Irak no descubra sus instalaciones secretas de fabricación de bombas atómicas. Evidentemente, los servicios de inteligencia occidentales han descubierto claros signos de engaño. Pero si la moderna tecnología no fue capaz de localizar y destruir las plata formas móviles lanzamisiles durante la guerra del Golfo, ¿cómo va a poder la ONU seguir la pista de las unidades pequeñas y móviles dedicadas al enriquecimiento de uranio?

Éste no es un dilema americano. El problema será más grave para Europa que para Norteamérica cuando se encuentren media docena de bombas atómicas dispuestas para su lanzamiento, según el capricho de un dictador de Oriente Próximo.

No hace falta decir que las reuniones en la cumbre y sus optimistas comunicados de prensa no están concebidos para resolver asuntos de guerra y paz.

¿Y qué hay del interés mostrado por Estados Unidos en la reducción de los tipos de interés de Alemania y Japón? ¿Qué hay del deseo europeo de un tipo de cambio para el dólar menos boyante? En este momento el sol luce sobre la economía de Estados Unidos. La recesión de 1990-1991 parece que ha quedado atrás definitivamente, y una modesta recuperación hace aflorar las sonrisas en los rostros de los vigilantes de la inflación de la Reserva Federal y a los estrategas de la Casa Blanca, comprometidos con una victoria electoral arrolladora de su actual inquilino, George Bush, en 1992.

Inmediatamente antes de la cumbre, los presidentes de los bancos nacionales de Alemania, Japón y los países de América Central se reunieron para movilizar fondos dedicados a intervenciones oficiales masivas, destinadas a bajar el dólar en relación con el yen y la unidad de cuenta europea. Este esfuerzo se vio recompensado durante unos cuantos días, para castigo de especuladores y freno de la subida del dólar. Los economistas experimentados han aprendido a mostrarse cínicos en relación con este tipo de esfuerzos. Se han dado cuenta de que, en caso de que se produjese un reforzamiento real de la producción norteamericana a medida que se acercase el otoño, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, recientemente confirmado en su cargo, se verá obligado a permitir el ascenso de los tipos de interés de Nueva York.

El papel del dólar

Y esto podría suponer un reforzamiento del dólar mayor que el que podrían compensar las más resueltas cabriolas intervencionistas gubernamentales.Déjenme añadir a esto que el aumento cuantitativo del dólar a lo largo de este año ha sido bastante modesto, si se compara con su vertiginoso crecimiento a comienzos de los años ochenta. Si dispusiéramos de un termómetro para medir las tensiones económicas internacionales, creo que en 1991 mostraría cierta relajación de las tensiones en comparación con los años 1987-1990.

Los americanos que viajan a Europa se han quedado impresionados por lo caros que se hanpuesto los hoteles y restaurantes de lujo. Es el turista japonés, y no el ciudadano norteamericano en viaje de negocios, el que pare ce ser capaz de ajustarse a estas tendencias de precios.

Las cumbres tienen un propósito oculto tras sus ostensibles discusiones y acuerdos de índole política y económica. La. publicidad concedida al jefe del Estado o del Gobierno forma parte de esta Finalidad.

De este modo, cuando Yasuhiro Nakasone era el primer ministro japonés, sus advérsidades en relación con el escándalo que suscitó Recruit en la Bolsa se vieron en parte compensadas por la impresión que suscitó en el pueblo japonés de ser capaz de conversar cómodamente con otros líderes mundiales y de hablar con convicción en nombre de los intereses de Japón. El canciller Kohl puede tener esperanzas de que su índice de popularidad aumente cuando los focos de la cumbre le muestren como un diseñador del escenario mundial.

Mijaíl Gorbachov, es de suponer, obtuvo un gran provecho en su propia casa cuando se le permitió asistir a una cumbre occidental. Es mejor probar y perder a no haber probado en absoluto, cuando uno es tan impopular en su propio país.

A veces, las desavenencias reveladas en una cumbre son tan significativas como los acuerdos alcanzados. En esta cumbre de Londres de 1991 surgió una principal fuente de disensión entre Estados Unidos y las potencias europeas. Alemania y sus vecinos veían con ojos más favorables que el equipo americano el facilitas elerta ayuda económica a la Unión Soviética.

La ideología debe desempeñar su propio papel en estos debates. Los partIdarlos del mercado libre en la Casa Blanca se muestran escépticos acerca de que las reformas de la perestroika vayan a llegar a alguna parte. Y se preguntan: ¿por qué tirar por la borda un dinero que sólo permitirá a los rusos posponer una reforma económica de mayor alcance?

Las opiniones europeas más realistas irebaten esta idea destacando la importancia que tendría para todos el bloqueo de las iniciativas de Gorbachov y su congelación, mediante un golpe reaccionario al que habría llevado al malestar interno provocado poir una dificil transición desde una economía planficada a una economía de mercado.

No obstante, hemos de mostrarnos agradecidos por el anuncío hecho público en Londres. Los avances en el tratado soviético-norteamericano para la reducción de armamentos es una noticia esperanzadora.

Paul A. Samuelson es Premio Nobel de Economía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de agosto de 1991