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Dassaev busca piso y trabajo

El portero soviético se recupera de un accidente tras quedar desligado del Sevilla

Rinat Dassaev se ha convertido prematuramente en un juguete roto. El guardameta de Astracán (URSS) cumplió contrato con el Sevilla el pasado 30 de junio, seis días antes de sufrir un aparatoso accidente de tráfico en el que se fracturó un dedo y se hirió en la frente. Casi simultáneamente, Dassaev se quedó sin empleo, sin coche y sin habilidad en las manos, su instrumento de trabajo. Ahora debe cambiar de vivienda -no tiene dinero para pagar las 150.000 pesetas que abonaba el Sevilla por el chalet donde vive- y encontrar algún equipo en el que seguir jugando.

A sus 34 años, Dassaev vive un presente amargo, pero su futuro se vislumbra aún más desolador. Antes de caer, con el automóvil que le había cedido el Sevilla, al foso que rodea el edificio del Rectorado de la Universidad Hispalense, el guardameta soviético seguía, esperanzado, las negociaciones para fichar por el Oporto. El pesimismo se ha apoderado de él: "Con la mano así no creo que me vayan a fichar".También vio desvanecerse la posibilidad de seguir en el Sevilla como entrenador de los porteros de los equipos de la cantera. Hace dos semanas declaró que, de no encontrar equipo, estaba dispuesto a integrarse en el cuadro técnico del Sevilla. El presidente del club, Luis Cuervas, le había hecho este ofrecimiento un año antes, y también Luis Cuervas se encargó de liquidar el tema: "El futbolista ha quedado desvinculado del club".

Cuervas no se dirigió a Dassaev para comunicarle esta decisión. El portero afirma sentirse decepcionado con el único club en el que ha militado fuera de la URSS. "Creo que tendría que haberse puesto en contacto conmigo y decirme: 'Mira, Rinat, no puede ser'. Nada, ni siquiera eso".

El Real Madrid mandó al soviético, nada más conocerse el accidente, un telegrama en el que le deseaba una "pronta recuperación", algo que Dassaev ha echado de menos del Sevilla.

No iba bebido

El portero soviético quería dejar claro que, la noche del accidente -se produjo a las cinco de la madrugada- no iba bebido: "No me hicieron la prueba del alcohol y no hablé con ningún policía, así que no sé de dónde ha salido que estaba borracho". No bebe, dice, "más que alguna cerveza", y, a pesar de haber estado apartado de la Liga la pasada temporada, dice que no ha faltado a un solo entrenamiento.Actualmente no tiene dificultades económicas, pero teme por su futuro inmediato. Vive reclamando 35 millones de pesetas que le han sido reconocidos en la URSS por su traspaso, tres años después de que se produjera.

Sovintersport, el organismo estatal que negoció su fichaje por el Sevilla, afirma haber cedido a Dorna -agencia intermediaria de la operación- el 15% de los más de 200 millones de pesetas que costó Dassaev en 1988. Dassaev llama a Madrid, a Dorna, a diario: "Quiero saber, de una vez, dónde están mis 35 kilos", dice.

Sovintersport condicionó su Fichaje a canalizar su sueldo desde la URSS. Todos los meses el Sevilla pagaba a Dorna, Dorna a Sovintersport y Sovintersport a Dassaev. Un trámite obligado para cobrar una nómina "ridícula" en comparación con los sueldos y primas de sus compañeros.

Rinat Dassaev no tenía casa (la pagaba el Sevilla mientras durase su contrato), no tenía coche (el Citroën BX que destrozó hace una semana también era cedido) y vivía pegado al teléfono, en espera de recibir la llamada de los 35 kilos. Pronto se mudará de domicilio -"a otro más barato, en espera de arreglar mi futuro para poder comprarme una casa"- porque no puede pagar las 150.000 pesetas de alquiler que pagaba el club mensualmente por el chalet donde reside.

Aún sin empleo, no está obligado a abandonar España. Su mujer, que regresó esta semana de sus vacaciones en Moscú, trabaja como monitora de gimnasia rítmica en un departamento de la Junta de Andalucía y sostendrá la economía familiar si Dassaev no encuentra trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de julio de 1991