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Robert Prosinecki descubre Madrid

Robert Prosinecki ha vivido de forma frenética sus primeras 24 horas en Madrid. La expectación que ha levantado su contratación por el Real Madrid para la próxima temporada le ha llevado a tener que atender decenas de compromisos en una jornada que, según él, ha sido más agotadora que un partido de Copa de Europa.La nueva estrella madridista llegó a Madrid vía Marsella a las 19.30 horas de lunes. Una huelga de controladores franceses estuvo a punto de truncar su esperada presentación en el Bernabéu. El destino hizo que Robert tuviera que esperar diez horas, en el aeropuerto de Belgrado, el avión que le trajo a Madrid, para que su deseada llegada se viera rodeada aún de mayor emoción, por si todos estos meses de incertidumbre hubieran sido pocos para los hinchas madridistas.

A las 20.17, Prosinecki vio de cerca las nueve Copas de Europa en una vitrina preferente de la plagada sala de trofeos del Estadio Bernabéu. Allí el yugoslavo prometió contribuir a aumentar el número. La emoción del momento y el calor sofocante dieron más tensión a su presencia en el que será a partir de ahora su estadio.

En el césped del Bernabéu lució por primera vez la camiseta del Madrid, que llevaba inscrito de forma circunstancial el número 2. Allí firmó también sus primeros autógrafos a un grupo de chavales que querian comprobar que lo que habían sabido por los medios de comunicación era cierto: su estrella estaba ya en Madrid.

Tras atender a la Prensa, Robert pasó por el hotel en el que se ha alojado, muy cercano al Bernabéu. Luego, en compañía de su novia y de su representante Zoran Vekic, cenó en el restaurante donde suelen hacerlo los que serán a partir de ahora sus compañeros de equipo. En este local probó el jamón. "Es pata negra", le dijo alguien, y él, que no lo entendió muy bien, exclamó: "Prosciutto". Luego, al ver que no era exactamente prosciutto, quiso aprender a decir: "Jamón, jamón, jamón... pata negra".

Camino de la Cadena Ser, donde concedió su primera entrevista en directo, reconoció la fuente de La Cibeles y contempló con interés el ambiente de las terrazas del Paseo de La Castellana, en las que recordó que estuvo tomando una copa el año pasado cuando jugó con el Estrella Roja en el Calderón. La noche se prolongó más y las horas de sueño fueron pocas.

Problemas en un tobillo

Por la mañana, Miguel Ángel Herrador, jefe de los servicios médicos del Madrid, quien le realizó el examen médico pertinente. "Se nota que ha recibido muchos golpes" dijo el doctor, quien añadió: "Su estado es satisfactorio, salvo un golpe en un tobillo, por lo que se le realizará una resonancia magnética. Es simple rutina, no porque tenga problemas".Luego, en compañía de su novia, visitó varios pisos de la zona norte de la capital para buscar el que será su nuevo hogar, y en el que tendrá como vecino a Hagi. Robert se instalará en Madrid el 22 de julio. Con él vendrán sus padres y quizá algo más adelante su novia. "Es una relación que dura dos años y es muy seria". Entre tan frenética actividad aún tuvo tiempo para las compras. En una tienda se interesó por un casette de Julio Iglesias, del que se declara ferviente admirador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de junio de 1991