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El Barça celebra el título con derrota

En la puerta principal del Camp Nou, desde anoche, deben figurar un enorme cartel en el que se pudiera leer: "Cerrado por vacaciones y reformas". El Barça, en tan sólo ocho días, está desdorando la imagen brillante de toda una temporada. Los chicos de Johan Cruyff necesitan un prolongado descanso en una isla paradisíaca o en un bello rincón de la montaña.

La presión psicológica a la que han estado sometidos durante estos meses ha sido tan enorme que ahora parecen guiñapos y al paso que van ni siquiera van a tener opción a conquistar la Copa del Rey.

El Barça perdió la Recopa, el miércoles, de una forma poco académica, y ayer fue incapaz de celebrar con decencia ante su afición el título de Liga -perdió el primer partido en el Camp Nou , éxito que, curiosamente, obtuvo anticipadamente gracias a su rival de anoche, la Real Sociedad. Su derrota ante el conjunto donostiarra fue recibido con una gran ovación no fue una devolución de favores, sino producto de la impotencia, de la pérdida de agresividad, de la falta de rapidez, de fondo físico y, de motivación.

Con Ferrer de salida en el banquillo, la defensa azulgrana fue incapaz de cercenar los rápidos contraataques de la Real Sociedad, que se defendió con cinco hombres y, dejó en punta a dos auténticas pesadillas, Atkinson y Aldrige. Arribos marcaron los goles de su equipo y pudieron lograr más. El Barça, al margen del remate del oportunista de Julio Salinas, tan sólo estrelló un balón en el larguero, en un cabezazo de Bakero, en el minuto 53.

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