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VELA

La tripulación del "España 92" alquila un barco para poder competir en el Campeonato del Mundo

La pérdida de la quilla durante un entrenamiento el pasado mes de enero y el retraso que produjo en el programa del proyecto Copa América han obligado a la tripulación del España 92 a alquilar un barco para poder competir en el Campeonato del Mundo de clase América, que se celebrará a partir del 1 de mayo en aguas de San Diego (Estados Unidos). El mismo escenario donde se desarrollará el próximo año la fase de selección y la final de la copa.

La falta de experiencia en competiciones de este tipo del equipo español y la necesidad de poder observar de cerca alguno de los diseños que estarán presentes en el 1992 fueron los argumentos que decidieron al proyecto español trasladarse a Estados Unidos para competir en este campeonato aun sin poder contar con el primer España 92. Para ello han logrado que el sindicato neozelandés, uno de los más fuertes y con mayor avance tecnológico, les alquilase uno de los tres barcos que tiene ya botados; el precio de la operación ronda los 60 millones de pesetas e incluye la preparación como participación en el Mundial y la opción de compra para ser utilizada como prueba del barco que comenzará construirse, en la factoría gaditana de Astilleros Españoles, en el mes de mayo, y cuya botadura está prevista para el próximo 12 de octubre. Esta será en teoría la embarcación definitiva. Para Pedro Campos, presidente del proyecto, esto no retrasa la parte técnica porque a San Diego se trasladarán todos los sistemas informáticos que permitirán la comparación de las prestaciones de los competidores con el barco neozelandés alquilado y extrapolar esos resultados con los obtenidos en los entrenamientos del España 92.De cualquier forma, Campos reconoce que la situación que se puede vivir en este Mundial en nada se parecerá a una competición tipo América. "Solamente el tipo de barcos es el mismo, pero nadie va a demostrar sus bazas con un año de antelación; para nosotros es una forma óptima de entrenamiento y la posibilidad de sumergirnos en la dinámica de una competición en la que nos falta experiencia".

La primera tripulación

La mayor parte de la veintena de personas que componen el equipo español ya se encuentra trabajando con el barco alquilado en aguas de San Diego, y a ella se sumará Pedro Campos, como patrón del barco, tarea que compartirá con Toño Gorostegui.

El resto de la tripulación la componen en su mayoría regatistas de probada experiencia, tanto en competiciones de vela ligera como en cruceros y pruebas transoceánicas, como es el caso de Santiago Portillo y Joan Vila, presentes en la última vuelta al mundo a bordo del Fortuna.

Los dos únicos miembros de la tripulación ajenos a la vela son Íñigo Losada e Iñaki Martínez; el primero es un piragüista, mientras que Martínez es un exboxeador que entró en contacto con el desafío. La inclusión de ambos responde a las cualidades físicas y a las respuestas obtenidas en los entrenamientos. "Ésta no es", comenta Campos, "Ia tripulación definitiva. Se seguirán pruebas de selección, y no descarto que pueda incluir a regatistas como Josele Doreste, Alejandro Abascal y otros que en estos momentos se encuentran sumidos en la preparación olímpica".

Este es el mayor de los desafíos que se ha planteado este mundial en su fase de preparación, y así estarán presentes los dos proyectos americanos, el francés -una vez solucionada su financiación económica con la aportación del Ayuntamiento de París-, los neozelandeses, los italianos -con los dos barcos que ya posee el multimillonario Raúl Gardini- y los japoneses.

La asistencia de los soviéticos permanece en el aire, pues una vez que le han permitido su participación con un diseño realizado en aluminio, frente a las habituales fibras de carbono del resto de los proyectos, todavía tienen que solucionar un curioso tema diplomático, ya que San Diego, por ser base militar norteamericana, están dentro de las zonas estratégicas no permitidas para barcos de bandera soviética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de abril de 1991