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La pérdida de 515.000 empleos en tres meses agrava el panorama de recesión en EE UU

La tasa de desempleo en Estados Unidos subió al 6,1% durante el pasado diciembre, tras registrar un aumento del 0,2% respecto al mes anterior, según datos del Departamento de Trabajo. Se trata del nivel de paro más elevado desde junio de 1987, según el Gobierno. La economía norteamericana perdió 2591.000 empleos el pasado diciembre, y 515.000 durante los últimos tres meses, lo que supone la hemorragia más fuerte de pérdidas de puestos de trabajo desde la última recesión de 1981-1982. El panorama de crisis se agudizó ayer con una nueva caída del dólar en los mercados de divisas. Estos datos se suman a la caída de la contratación en el sector industrial y al reciente cierre de 45 financieras.

En total el número de parados en Estados Unidos se eleva ya a 7,6 millones de personas. Los sectores que han sufrido un mayor número de despidos son la industria y la construcción que en diciembre perdieron globalmente 65.000 puestos de trabajo. El comercio perdió otros 50.000 empleos el último mes de 1990.El dato del aumento del paro se suma al comportamiento negativo del índice de la Asociación Nacional de Gestión de Compras, que refleja el nivel de contratación industrial, y que en diciembre se situó en el 40,4%, tras cinco meses de descensos consecutivos. Según los expertos, cuando este indicador se sitúa por debajo del 50%, la economía está en fase de contracción.

El talón de fondo de este panorama recesivo lo configura la debilidad del sistema financiero, especialmente el sector de las cajas de ahorros, cuyos descubiertos pueden superar el medio billón de dólares. A principios de año el gobernador de Rhode Island ordenó el cierre de 45 entidades financieras por insolvencia y anteayer el Federal Deposit Insurance Corporation -equivalente al fondo de garantía de depósitos- acordó el pago de 424,4 millones de dólares (unos 40.000 millones de pesetas) para cubrir la quiebra del Capitol Bank and Trust Company.

A esta situación hay que añadir los desequilibrios estructurales provocados por el déficit comercial y el déficit presupuestario que en 199'0 superó los 220.000 millones de dólares. Al deterioro de la balanza comercial se ha respondido con una incesante depreciación del dólar a lo largo de 1990. Esta situación ha continuado en los primeros días de 1991. El dólar se cotizó ayer en Tokio a 133,32 yenes, tras perder 2,08 puntos en la primera sesión delaño. En Madrid, sufrió una nueva depresión y cerró a 94,76 pesetas, lo que supone un. descenso global del 2,21% en lo que va de año.

Reunión del G-7

La progresiva depreciación del dólar ha. provocado un fuerte malestar en varios países europeos. Francia e Italia solicitaron una reunión del Grupo de los 7, (G-7) para abordar específicamente este problema y los efectos de la crisis del Golfo. El G-7, integrado por las siete principales potencias industriales del mundo (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá), tiene previsto reunirse en Nueva York el próximo 21 de enero. En la reunión se tratará también de la ayuda occidental a la Unión Soviética y la situación del comercio internacional.

Sin embargo, la declaración oficial de recesión económica todavía no se ha producido. En Estados Unidos, existe un organismo, la Oficina Nacional de Investigación Económica, que es la institución competente para diagnosticar el estado real de la economía norteamericana. Esta oficina fue creada durante los años setenta y está constituida por siete expertos de reconocido prestigio profesional. Durante el pasado diciembre los expertos de este organismo se reunieron a petición de Gobierno para efectuar un dictamen oficial, pero las conclusiones de sus análisis todavía no han trascendido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 1991

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