Tensión en la cúpula del PCE para decidir la disolución o el fortalecimiento del partido

La dirección del PCE mantiene un intenso debate político, no exento de tensión, bipolarizado en torno a quienes propugnan una rápida evolución hacia otra formación política y quienes prefieren un ritmo más lento, con el añadido de una minoría favorable a conservar este partido con sus actuales características.

El secretario general, Julio Anguita, no ha dejado traslucir su pensamiento, y actúa de moderador, tal y como se manifiesta en el documento que presentará el próximo día 30 al comité central de su partido. Los partidarios de una u otra opción buscan en ese texto párrafos que avalen sus diferentes tesis. Ese comité central aprobará la reestructuración del secretariado con la creación de un área de organización y otra para preparar el 132 congreso, para noviembre de 1991.La característica del soterrado e Intenso debate que vive el PCE en esta ocasión está en que no se observan luchas personales ni discusiones por el liderazgo. La polémica se centra en el papel y el futuro del PCE, aunque hay unanimidad práctica en asumir que el protagonismo político lo deberá tener Izquierda Unida. Según un miembro de la dirección, el disenso está "en cuál debe ser el ritmo de evolución" hacia la nueva formación.

Las diferencias son profundas si se atienden las interpretaciones antitéticas que desde la dirección se hace del documento de Julio Anguita. Mientras que para unos en este texto se dan las claves para deducir la próxima disolución del PCE en Izquierda Unida, otros señalan lo contrario y mencionan la próxima reestructuración del secretariado y los preparativos para el 132 congreso, que será convocado con un año de antelación para fomentar el debate en la organización. Un párrafo polémico es el siguiente: "E] PCE debe jugar un papel de corriente organizada en el seno de IU". Los partidarios de la disolución, poe ejemplo, se aferran a esta afirmación para avalar sus tesis. Anguita, en su informe, escribe que "hay un falso dilema basado en contraponer PCE a Izquierda Unida". Y lo explica-así: "Para unos la necesidad de poner Fin al PCE y transformarlo en el Partido de Izquierda Unida, de forma inmediata. La otra postura es de rechazo a IU por considerarla un competidor del PCE". Según Anguita, "el mantenimiento en zonas del partido de esta última posición es responsabilidad de la dirección, por no haber organizado la discusión pertinente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de octubre de 1990.

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