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LA BATALLA ELECTORAL VASCA

La palabra Madrid se ablanda

Cuatro años después de que el nacionalista Ardanza se sentara en el mismo Gabinete con un vicelehendakari cuyo partido tiene en sus siglas la palabra español, Madrid ha dejado de ser en el lenguaje del PNV una palabra dura. Para los nacionalistas, "todavía en el año ochenta la palabra Madrid era el otro referente. Entonces la relación parecía que era una relación bilateral. Ahora Madrid ha dejado de ser un referente exclusivo. Otro es Europa, o las distintas regiones europeas, o el Eje Atlántico. Madrid es un referente más". ¿No es el más importante? "Es importante; indudablemente es importante. Ahora bien, a mí en este momento me resultan tan importante como el referente Madrid otros muchos referentes que tengo ya en el exterior. Todo esto te lleva a una cierta relativización de la palabra, pues a la hora de mi referente Madrid mi problema fundamental es encontrarme a veces con un interlocutor que no acaba de clarificar sus propias ideas con respecto a cómo quiere ir avanzando en el proceso de la estructuración definitiva del Estado, y cómo quiere ir avanzando en esa estructuración del Estado. Bueno, retiro la palabra definitiva porque definitivo no hay nada".Modelo

Ardanza cree que, de acuerdo con las corrientes que llevan a una nueva estructuración interna de Europa, el Estado español ha de definir cómo contempla desde su propia visión ese proceso de constitución del continente. "Nuestro problema muchas veces con Madrid no es tanto discutir una transferencia de competencias con una u otra interpretación, sino cuál es el modelo por el cual queremos caníinar".

Ardanza quiere que fuera del País Vasco esa lectura suya del ablandamiento de la palabra Madrid fuera hecha en el contexto de lo que él llama "proceso de normalización". "SI estamos hablando de una Europa unida, de un mercado interior, de un mercado único, ya no estamos hablando de relaciones internacionales. Estamos hablando de una estructura política que afecta directamente a nuestros propios intereses, a los míos vascos, o al del catalán, o al del castellano aragonés". Claro que Madrid sigue teniendo importancia, pero es una importancia que se relativiza al haber otros centros de decisión y de poder que ya han cogido también fuerza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de octubre de 1990