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"Pedimos 20.000 para la radio pública, que no puede autofinanciarse"

El director de Radio Nacional de España, Enric Sopena, afrontará a partir de septiembre una de las reestructuraciones más fuertes en la filosofía de la radio pública española. La introducción de publicidad en Radio 3 y de patrocinadores en Radio 2, prestigiosos cotos de la modernidad y la música clásica, junto con la contratación de profesionales con gran tirón nacional en Radio 5, con un giro sustancial en la programación, marcarán la nueva era de una cadena que en su conjunto recurre a una millonaria subvención del Estado para subsistir.

Radiotelevisión Española no había solicitado ninguna subvención estatal desde 1982. La petición ahora de 20.190 millones de pesetas para financiar Radio 1, Radio 2, Radio Exterior (emisoras sin publicidad) y la Orquesta y Coros de RTVE abrirá un debate parlamentario en la próxima negociación de los Presupuestos Generales del Estado."Todos los organismos audiovisuales públicos funcionan con subvenciones, porque tienen unas cargas que otros no tienen. Esta petición es para empresas del Ente que no tienen capacidad para autofinanciarse", afirma Enric Sopena, director de Radio Nacional.

"Joya de la corona"

"No estamos por la labor de introducir publicidad en Radio 1; es un patrimonio del pueblo que hay que preservar de la publicidad, una especie de joya de la corona", dice en tono enfático Sopena. "Si no obtuviésemos la subvención, nos tendríamos que plantear esto que no queremos", sentencia.La plantilla fija de Radio Nacional supera los 3.500 trabajadores. "Nuestra plantilla y presupuestos son similares a los de las radios públicas europeas, y por esto no tenemos ningún complejo ante las acusaciones que hablan de un gasto excesivo. Radio Francia tiene un presupuesto superior con los mismos servicios que nosotros". El gabinete económico de Radio Nacional precisa en estos días el coste de las empresas del Ente para las que se ha pedido subvención.

A partir de septiembre, Radio 3, Radio 2 y Radio 5 sufrirán importantes cambios en su concepción inicial. La primera cadena introducirá publicidad en su programación, que desde otoño será eminentemente musical. Los oyentes de Radio 2 podrán saber quiénes son los patrocinadores de los conciertos nobles, mientras que en Radio 5 se apostará de forma decidida por la "comercialidad", con nombres como Joan Manuel Serrát, Ángel Casas, Victoria Prego, Joaquín Prat y Teresa Campos, entre otros profesionales de reconocdo gancho. "Con estos cambios no queremos desvirtuar el concepto de radio pública. La filosofía de fondo es diferente a la de las emisoras privadas. Nos preocupa realizar una buena gestión, pero no estamos sometidos a la cuenta de resultados", declara.

Sopena se defiende de las voces que acusan a las empresas del Ente de ser una correa de transmisión del Gobierno: "Las empresas públicas trabajamos con tal transparencia y fiscalización que permite la libertad y autonomía de los trabajadores. No tenemos ataduras económicas y la política se representa en un escenario con focos. El único techo es el del interés público. Es la servidumbre y grandeza de la democracia".

El periodista catalán, a quien le gustaría más conducir el informativo de Radio 1 España a las 8 que permanecer tras la mesa de su despacho, piensa que el panorama de los medios de comunicación en nuestro país es "floreciente, aunque esto no signifique que haya mejor información. Es una situación un tanto artificial. Hay una saturación del mercado informativo. La lógica será que pronto asistamos a un declive de medios. No hay razón para que Madrid tenga más periódicos que cualquier capital europea habiendo un índice de lectura más bajo", afirma.

"Soberbia y arrogancia"

Sopena no se siente "desencantado" tras el nacimiento y posterior rodaje de las televisiones privadas en España: "El contenido de las televisiones privadas no me ha causado sorpresa. Ya conocía el modelo Berlusconi de Tele 5, y creo que TVE resiste una comparación con las cadenas públicas europeas, incluso supera comparaciones".Para Sopena, en la actualidad, "alguna televisión está pagando el pecado de la soberbia y arrogancia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de agosto de 1990

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