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Aznar logra que Oreja acepte su propuesta y vuelva al Comité Ejecutivo del PP

José María Aznar, presidente nacional del Partido Popular, designó ayer a Marcelino Oreja como miembro del Comité Ejecutivo nacional y tiene intención de delegar en él parte de sus competencias para que el ex portavoz popular en el Parlamento Europeo coordine a partir de septiembre la política exterior del PP. Con esta decisión, tomada por sorpresa, imprimió un giro completamente a su favor a la situación adversa que había atravesado en la última semana, en la cual relevantes miembros del PP, como Fernando Suárez, Isabel Tocino y Miguel Herrero, le habían criticado la marginación de Oreja que empujó a éste a dimitir el pasado día 16 como portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Europeo.

Aznar aprovechó la reunión del Comité Ejecutivo para retomar la iniciativa y afirmó públicamente que va a impulsar personalmente el debate en el partido sobre el proyecto político aprobado en el Congreso celebrado a finales de marzo, a la vez que exigió a los demás dirigentes expresar sus opiniones dentro de los órganos a los que pertenecen.Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, ex portavoz parlamentario y ex vicepresidente del PP, pidió en la misma reunión del Comité Ejecutivo del Partido Popular menos aislamiento y más eficacia en el funcionamiento de la cúpula dirigente de su partido.

El presidente nacional, José María Aznar, no sólo rehuyó el enfrentamiento con los dirigentes críticos que como Herrero le han reprochado en los últimos días la infrautilización de personalidades relevantes del PP, sino que ni siquiera aludió a ellos. Contrario a polemizar sobre apreciaciones subjetivas, según su propia expresión, aprovechó las declaraciones realizadas por la mañana por Manuel Fraga en las que calificó a Fernando Suárez de "permanente enredador" para limitarse a indicar que él "ratifica todas las declaraciones" del presidente fundador del PP.Situación incómoda

Aznar dejó en una incómoda situación a quienes como Herrero y Fernando Suárez han atribuido la dimisión de Oreja a su marginación por el actual equipo dirigente del PP, al reincorporar al ex ministro de Asuntos Exteriores al máximo órgano ejecutivo del partido tan sólo una semana después de que éste dimitiera. Aznar obtuvo por teléfono la aceptación inmediata de Oreja y éste se incorporó ayer mismo a la reunión del Comité Ejecutivo nacional del PP.

Aunque en una conferencia de prensa posterior el líder popular evitó una autocrítica por la marginación de Oreja, éste ratificó en su presencia la lamentación que había realizado días atrás por haber quedado excluido en los contactos previos a la decisión de incorporar al PP como observador al Partido Popular Europeo.

El ex portavoz español en el Grupo Popular europeo, que no se presentará a la reelección para este puesto, arguyó su pleno apoyo al acercamiento a la Democracia Cristiana europea para explicar la aceptación de la propuesta de Aznar para que regrese a la dirección del partido.

Aznar hizo el nombramiento aprovechando el cupo de que dispone en los estatutos para designar directamente a cinco miembros de la ejecutiva.

Todos los asistentes a la reunión de la ejecutiva nacional del PP -que comenzó a las once de la mañana, continuó en un almuerzo informal fuera de la sede del partido y se prolongó toda la tarde-, rehuyeron comentar el contenido del de bate. Una discusión que, tras el informe presentado por José María Aznar, comenzó con la intervención crítica de Miguel Herrero. Por primera vez este ex vicepresidente del partido expuso claramente y con cierto detenimiento sus discrepancias con el funcionamiento de la cúpula del PP, convertida según él en "minarete" (alminar) y con la estrategia seguida por el partido como principal grupo de la oposición.Herrero sostuvo que el núcleo dirigente del Partido Popular se ha ido aislando progresivamente y ha mantenido hacia el exterior una actitud que ha tenido como consecuencia el aislamiento del PP en la vida parlamentaria. Este veterano dirigente del centro-derecha reclamó al presidente del PP un mecanismo colegiado para la toma de decisiones.

Aznar, por su parte, se niega a polemizar sobre reflexiones que considera subjetivas y que no van acompañadas de propuestas concretas. Más interesado en abordar aspectos de la política nacional que del funcionamiento del PP, ha manifestado en las últimas horas a otros dirigentes su convicción de que no es dramático ejercer la oposición en solitario en algunos asuntos; aunque ha reconocido, como consecuencia del triunfo de los socialistas en las elecciones andaluzas, la conveniencia de mantener un diálogo más fluido con el Gobierno y de llegar a acuerdos en los problemas que afectan a las instituciones o la denominada política de Estado.

Aznar, apoyado en declaraciones por Manuel Fraga, fundador del partido, se ha limitado a reconocer la necesidad de una mayor eficacia en el trabajo de la dirección del partido, pero a la vez se ha mostrado partidario de que cada dirigente se responsabilice de asuntos concretos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 1990

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