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Tío Alberto, absuelto de todos los cargos

Alberto Muñiz, Tío Alberto, respira más tranquilo desde ayer. La Audiencia Provincial de Madrid le ha absuelto, por falta de pruebas, de los 10 delitos de corrupción de menores de los que había sido acusado. La sentencia declara probado que el fundador y director de la Ciudad Escuela de los Muchachos (Cemu) de Leganés besó y durmió en varias ocasiones con ocho jóvenes de la institución, pero afirma que "de ningún modo" ha quedado acreditado que el acusado los haya masturbado. "Se ha hecho justicia. Pero es ésta una victoria sin vencedores que ha dejado muchos cadáveres en el camino", afirmó ayer Muñiz entre besos y felicitaciones.

En la sentencia, leída en audiencia pública a la una de la tarde de ayer, la sala considera probado que entre 1982 y 1988 Muñiz "besó y abrazó" en repetidas ocasiones; a ocho alumnos de la Cemu menores de edad (Pedro Fernández, Santiago Pedro Elbe, José María Pereña, Miguel Ángel López, Miguel Ángel Nora, José Aurello Castro, Gloria Santiuste y Olga Martín) y "durmió en su cama" con cinco de ellos.Sin embargo, añade, "no se ha acreditado que el acusado haya masturbado ni tocado las partes genitales" a dichos menores.

Los magistrados Luisa Aparicio, Jesús Alia y Julio Carlos Salazar consideran que estos hechos no constituyen delitos contra la libertad sexual ni de corrupción de menores, ya que para cometer dicho delito hace falta que el inculpado, "movido por una torpe liviandad o lascivia", perturbe el desarrollo del menor "con actitudes impúdicas susceptibles de depravar".

La sala estima que los besos -algunos de ellos "fugaces" y en "la boca"- y abrazos de Muñiz no poseen "la necesaria potencialidad para perturbar".

La absolución se basa además en que en las declaraciones de los jóvenes "se faltó a la verdad" y en que algunas de ellas son "contradictorias". Asimismo explica que para este tipo de delitos, en los que la única prueba es la declaración de las posibles víctimas, es necesario que los testimonios se mantengan inalterados" durante el proceso para que la sala pueda tener el pleno convencimiento de la existencia de los hechos denunciados.

Por todo ello, la sala absuelve a Muñiz de los 10 delitos de corrupción de los que era acusado por el ministerio fiscal, que pidió 50 años de prisión, y la acusación popular, ejercida por la Asociación de Vecinos de Zarzaquemada, que pidió 60 años.

Las reacciones no se han hecho esperar. Para el abogado de la asociación de vecinos, Jaime Sartorius, la sentencia ha sido "decepcionante, floja y mal redactada". "No se atreven a declararle culpable quizá porque les ha entrado una duda razonable sobre la veracidad de las acusaciones, pero habría que haber plasmado esa duda en la sentencia", dijo Sastorius, que se mostró convencido de que "el asunto no ha terminado. Se ha abierto la caja de los truenos a los problemas del centro". Sartorius no precisará si recurre ante el Supremo "hasta que no lo estudie con mis representados".

Mientras, el alcalde de Leganés, Fernando Abad, testigo del juicio, considera que el fallo ha sido una "buena noticia" que debe hacer "volver la normalidad a la Cemu, a Tío Alberto y a la propia ciudad, profundamente dividida por este asunto". Para Abad, la mayoría de los vecinos "deseaban la absolución".

Domingo Blanquiño, el policía municipal que grabó las cintas en las que se relataban los presuntos abusos, afirma que la sentencia no le ha sorprendido. "Éste es un problema social, no es mi problema personal. No me avergüenzo de nada. Hice lo adecuado moral y profesionalmente. Si los jueces consideran inocente a Muñiz, tendrán razón".

Por su parte, Juan Antonio Sánchez, portavoz de la Asociación de Vecinos de Zarzaquemada, coincidió con Sartorius en señalar que la sentencia ha sido floja y mal redactada. "Yo creo que sí hay datos para encontrar culpable a Muñiz, y me he convencido aún más después del proceso". La asociación se reunirá los próximos días para decidir si recurre ante el Supremo. Sánchez dijo estar "muy cabreado y dolido" con la sentencia. "Ha sido un jarro de agua fría".

Pasa a la página 2

Los internos de la Cemu declaran Día de la Verdad la fecha de la absolución de Tío Alberto

Viene de la página 1La satisfacción de los alumnos de la Cemu se plasmó en la declaración del 6 de julio como Día de la Verdad para toda la historia de la institución.

Los alumnos y responsable de la Cemu tuvieron la primera noticia de la sentencia a las diez de la mañana. No obstante, ya se la esperaban. "Hacía al menos una semana que sabíamos extraoficialmente que lo iban a absolver", señaló Pedro Díez., secretario de la institución. En cualquier caso, la explosión de alegría fue la misma: llantos, risas, pintadas de celebración.

Alberto Muñiz, leonés de 52 años, recibía en su despacho a los alumnos y a los amigos con un mismo ritual: un beso en la mejilla y un cariñoso abrazo. Su semblante no mostraba excesiva alegría. "Ahora todo volverá a su cauce, aunque estamos heridos de muerte, no muertos".

Cava y 'donuts'

Los alumnos de la Cemu desbordaban alegría. El alcalde de la Ciudad de los Muchachos, Luis Fernández Chicón, de 16 años, explicó cuál fue la reacción de sus compañeros tras conocer el fallo: "Nos hemos puesto a bailar, a llorar y a saltar. Esta noche lo vamos a celebrar bebiendo cava y comiendo donuts de chocolate".

Otro de los 111 internos, Juan Carlos Dorado, Pera, de 20 años, se felicitaba por la tranquilidad recobrada. "Yo soy piloto de coches, y con este problema no me centraba. El otro día estuve a punto de salirme de la pista del Jarama".

Muñiz explicaba por qué suele besar a los muchachos. "Yo me suelo mover con los niños en un campo que llamo amoristad, dándoles un cariño que en ningún caso es libidinoso". El fundador de la Cemu tiene ya listo el borrador de un libro sobre todo el proceso.

Entre las personas que pasaron ayer por el centro para fellcitar a Tío Alberto, se encontraba el concejal de Cultura de Leganés, José Luis Pérez, quien señaló que esta sentencia le ha quitado "un peso de encima".

Alberto Muñiz está dolido con su abogado defensor, el exjuez Luis Lerga. "Es incomprensible que mi propio abogado sólo haya hablado conmigo en una ocasión, y nunca con los testigos que nosotros presentamos".

Tío Alberto asegura que la única entrevista personal que ha mantenido con Lerga se celebró en casa del abogado, poco antes de comenzar el proceso. "En esa entrevista me dijo que él buscaba la verdad, pero que, si durante el proceso se probaba que efectivamente yo era culpable, me quedaría solo". Este periódico intentó ayer sin éxito contactar con Lerga.

El fundador de la Cemu tiene una visión muy particular de lo que ha sido el proceso. "Ha sido el juicio de la ignorancia. Los jueces no me conocían ni a mí, ni a Domingo Blanquiño ni a los niños", afirmó. Muñiz asegura que no está dispuesto a contraatacar, a pesar de que, a su juicio, se han producido daños irreparables y reparables; entre estos últimos, la retirada de las subvenciones de la Consejería de Integración Social. "Esperamos que entren en razón después de esta sentencia. Lo han hecho muy mal".

La hija pródiga

Amparo Pavón, la joven que junto a Celia Huelmo acusó a Alberto Muñiz de haber realizado tocamientos y que luego se arrepintió, era ayer una de las más satisfechas con la sentencia. Mientras Muñiz explicaba sus sensaciones tras conocer el fallo, Amparo entró en el atestado despacho de Tío Alberto, se tiró a sus brazos y le besó efusivamente.Alberto Muñiz recordó la famosa parábola bíblica: "Ha vuelto una hija pródiga, pero hasta que no vuelva el resto [los jóvenes que mantuvieron las acusaciones] no podremos sacrificar corderos para celebrarlo". Amparo, sentada en el regazo de Tío Alberto, sólo alcanzaba a decir: "Qué bien, qué alegría". La joven, cuando el fundador de la Ciudad Escuela de los Muchachos tuvo que atender el teléfono, se quedó un rato más a su lado, en cuclillas y mirando embelesadamente a Alberto. Tanto Amparo como Muñiz declararon que "Pedrito también está arrepentido. Volverá". Pedrito es Pedro Fernández Valle, uno de los jóvenes que acusó a Tío Alberto de abusos deshonestos en las ciutas grabadas por el policía Domingo Blanquiño y que sirvieron de base para iniciar este proceso.

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