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GENTE

Marlon Brando

Ante el papel más difícil de su vida

El actor norteamericano MarIon Brando se enfrenta estos días al papel más complicado de su vida. El homicidio cometido por su hijo Christian, de 32 años, la pasada semana en Los Angeles se ha convertido en un auténtico drama para el protagonista de Un tranvía llamado deseo, El Padrino, El último tango en París, Apocalypse Now y Superman. Brando, que desde hace 30 años no desea hablar con la prensa y que reparte su vida entre su casa-fortaleza de Hollywood Hills, donde se produjo el asesinato, y su isla privada de Tetiaroa, en Taití, se encuentra más solo que nunca.El abogado neoyorquino Wllliam KustIer, la persona que se ha hecho cargo del caso de Christian, ha recomendado al actor que se tome unos sedantes y trate de recuperarse. Brando vivió demasiado de cerca la tragedia protagonizada por su hijo y, a sus 66 años, este tipo de experiencias se deja notar.

El actor se encontraba junto a su tercera esposa, la actriz taitiana Tarita, cuando oyó un disparo en el otro extremo de su mansión. Al llegar a la habitación de su hijo encontró un cadáver tendido en el suelo, en mitad de un charco de sangre. Brando intentó reanimar a la víctima, Dag Dorllet, golpeándole en el pecho y practicando el boca a boca. Poco después llamaba a la policía comunicando la muerte. Christian confesaría poco después que se había producido una pelea, en el transcurso de la cual se produjo el disparo. El móvil de la disputa eran los presuntos malos tratos infligidos por DorIlet a la hermanastra de Christian, Cheyenne, la hija de Brando y Tarita, con la que el fallecido había llegado a convivir cierto tiempo.

Hollywood Hills es desde hace unos días un bunker. Apenas se ve movimiento en el interior de la casa, y apenas se ven luces. Quienes le han visto aseguran que el actor se encuentra muy abatido y afectado. El abogado que está trabajando en el caso le ha comentado que puede demostrar que hubo una pelea y un forcejeo, y que, por tanto, el disparo de Christian se puede justificar como un acto de defensa propia. La última palabra la tendrá el jurado, que, con seguridad, considerará como agravante que el acusado estuviera en posesión ilegal de varias armas automáticas. Hoy, martes, un juez de Los Angeles decidirá si Christian puede obtener la libertad provisional a cambio de una Fianza que el actor está dispuesto a pagar.

Esta vez Brando no podrá evitar su comparecencia en el Juicio. Cuando eso ocurra tendrá que enfrentarse al público, a las cámaras de televisión y a los fotógrafos, algo que ha conseguido eludir durante años y años. El defensor de causas civiles del derecho de los indios norteamericanos, el pacifista Brando, deberá explicar y justificar el carácter violento de un hijo que se ha criado bajo su sombra.

La soledad del actor en lo alto de Hollywood contrasta con los días que se le avecinan. Su casa, de momento, está fuertemente rodeada por guardias de seguridad y toda clase de cámaras de televisión ocultas entre las plantas. Hollywood Hills parece estar rodeado de una leyenda negra. La casa contigua pertenece a Jack Nicholson y fue el lugar donde el director Roman Polanski abusó de una niña de 13 años en 1977, por lo que huyó a París.

La vida de Brando ha cambiado. Su hijo, que al parecer ha tenido una existencia difícil, puede ser enviado a prisión por 20 años. Este nuevo capítulo de la vida del actor, por el que curiosamente no recibirá la aclamación de la crítica y el público, está llamado a convertirse en uno de sus más famosos papeles, lo que le ha provocado un profundo abatimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de mayo de 1990