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Tribuna:

Pesimismo generalizado

El test del Fin de semana resultó negativo para las bolsas españolas, sin que ello constituyera una sorpresa para la mayoría de los inversores. El único cambio importante se ha dado en el terreno de las expectativas, ya que la mayoría de los habituales del mercado habían centrado su atención en la posibilidad de que las grandes bolsas internacionales concluyeran su proceso descendente y en que esa situación tuviera algún reflejo positivo en estas plazas. No sólo no fue así, sino que Wall Street rompió sus niveles de soporte y ha entrado en una zona crítica, algo parecido a lo que podría suceder en Madrid si las cosas no cambian la semana próxima.La jornada comenzó con nuevas presiones vendedoras, lo que hizo que el vértigo se reflejara en las caras de los asistentes, tanto por la velocidad de la caída de las cotizaciones como por la proximidad de las zonas de peligro. El sector bancario volvió a convencer a los que tenían dudas sobre la evolución a corto del mercado de que las cosas están dificiles, y hasta indicó el origen de parte de los problemas. Banesto sufrió un nuevo recorte como prólogo a su pase al mercado continuo, al tiempo que se anunciaba que la incorporación de estos valores será más pausada de lo que se dijo en un principio.

El cierre apenas tuvo opciones, ya que la única que ofrece este mercado es la de comprar y nadie parece dispuesto a ser el primero, hasta que las bolsas internacionales no den síntomas de un cambio significativo en su evolución a medio plazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 1990