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Los cuatro mercados bursátiles españoles reflejaron las tensiones financieras internacionales tras el descenso de Tokio

Las bolsas españolas han acusado con fuerza la incertidumbre que pesa sobre los mercados internacionales y han registrado bajas de 4,54 puntos en Madrid, 2,8 en Barcelona, 2,46 en Bilbao y 2,88 en Valencia. Estos mercados tienen que hacer frente a la presión de las bolsas internacionales y a la propia situación de la economía doméstica, en la que unos tipos de interés muy elevados impiden cualquier acercamiento a la renta variable.

La paralización de estas bolsas desde hace algo más de un mes, que registran unos volúmenes de negocio que sólo reflejan los ajustes internos de las instituciones o alguna toma de control sobre una sociedad, no ha podido resistir el impacto de la caída de las grandes bolsas.

Cambios en el Este

Desde el pasado octubre, los mercados financieros internacionales se habían apoyado en los cambios de los países de Este europeo para superar una crisis cerrada a medias y que ahora ha vuelto con toda su vigencia. Los recientes acontecimientos han demostrado que se había trabajado con un optimismo exagerado, de ahí que los recortes encierren una serie de elementos cuyo impacto sobre los mercados financieros va a ser difícil de calcular.La gran diferencia de los mercados españoles con los internacionales es que éstos últimos tenían algunas plusvalías y expectativas que descontar, mientras que aquí se ha empezado a descender desde unas posiciones ya bastante bajas debido, precisamente, a ese nivel de los tipos de interés y a la propia transformación de las bolsas, cuya mayor transparencia está teniendo un efecto negativo sobre las cotizaciones.

Las dudas se centran en la posible actuación de las instituciones, sobre todo las norteamericanas, ya que pueden frenar el proceso descendente y retomar la situación creada en octubre, en un modelo de comportamiento circular que va a beneficiar poco al mercado.

La inhabitual contratación que registraron ayer unos cuantos valores en el mercado continuo puede ser el primer síntoma de una actuación de este tipo, pues resulta extraño que el dinero acuda de repente a unos mercados de los que se piensa que dentro de un par de días van a estar mucho más baratos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 1990