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Tribuna:

Un 10 en urbanidad

El mercado de valores madrileño no despierta. Con escaso volumen de negocio y ausencia de dinero, los cambios registraron en la sesión de ayer leves oscilaciones, insuficientes para atisbar la tendencia del mercado. No hay pulso y quienes operan, lo hacen de acuerdo con las normas de urbanidad del transporte público: entrar y salir rápidamente sin taponar las salidas.Se juega a corto plazo, de un día para otro, y el papel, sin presionar excesivamente, aparece en cantidad suficiente para imponer los goteos y restar puntos al índice general. Los corros se han convertido en un cerco de espectadores. Los retrocesos de las bolsas de Nueva York y Tokio en la jornada anterior, sin ser determinantes, constituyeron un motivo más para la quietud.

El ambiente general no sólo no mejora sino que cada día es más tristón.

El mercado continuo se contagió de la atonía general, sin llevar a las pantallas operaciones con un mínimo de interés y sin modificar el índice provisional de la mañana. A destacar, en negativo, el comportamiento del sector bancario, empapelado y en el que sólo uno de los siete grandes vio ejecutadas la totalidad de las órdenes que pasaron por la caja. Los goteos sólo respetaron el sector de la alimentación y el de varios. Eléctricas, sociedades de inversión y un buen número de valores industriales sufrieron los recortes más acentuados. En un contexto de espera, no está de más la recomendación impresa en las puertas del metro: al entrar y salir, tener cuidado para no introducir el pie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de enero de 1990