Las mejillas del paciente

El mercado de valores madrileño, un paciente en espera de remedio para su particular enfermedad del sueño, mejoró ayer ligeramente su estado general. El volumen de contratación se incrementó levemente -en la jornada precedente rondó los 7.500 millones de pesetas- y las realizaciones de beneficios, junto con la mala actuación del sector bancario, tuvieron un contrapeso apenas suficiente en la evolución positiva de los valores americanos. Pese a todo, el paciente continúa con una sintomatología preocupante, sin definir una tendencia clara y a la espera de impulsos que sólo cuajan, de forma pasajera, cuando tienen su origen en la otra orilla del Atlántico. Con el sector bancario inmerso en el desconcierto, con la peseta como centro de rumores y, lo que es peor, sin ganas de complicaciones, los inversores se han refugiado allí donde el riesgo no existe y el beneficio llega sin imaginación pero invariable.El mercado continuo añadió unas centésimas al índice general. El corto plazo determinó descensos en los sectores constructor y siderometalúrgico mientras que el dinero, cauto y escaso, eligió valores eléctricos y químicos. Destacaron las aplicaciones sobre 416.000 acciones de Telefónica, 217.000 de Agroman y 127.000 de Torras. El grupo KIO, promotor de la OPA sobre Torras comunicó a la CNMV, a requerimiento de ésta última, que desconoce el porcentaje de acciones acogido a la misma. En suma, aburrimiento de un paciente que no mejora a pesar de que ocasionalmente un leve rubor tiñe sus mejillas.


























































