La extrema derecha retorna al Parlamento francés

El Frente Nacional (FN), la organización de extrema derecha de Jean Marie Le Pen, vuelve a la Asamblea Nacional francesa merced al escaño obtenido el domingo en la elección legislativa parcial de Dreux por Marie-France Stirbois. La candidata del FN aplastó, con un 61,3% de los votos, al representante de la derecha clásica, Michel Lethuillier, miembro de la Asamblea por la República (RPR), que sólo logró el 38,7%, pese a recibir el apoyo de todos los demás partidos parlamentarios, incluidos los comunistas.

La extrema derecha salió derrotada por poco (52,82% contra 47,18%) en otra legislativa parcial que la enfrentaba en Marsella a la Unión por la Democracia Francesa (UDF), pero ganó una de las tres cantonales disputadas también el domingo y que se han saldado con la pérdida de tres puestos para los socialistas. Ésta es la primera vez en la V República que un candidato del FN se impone en la segunda vuelta de una elección legislativa, por el sistema mayoritario, contra un frente republicano integrado por todos los demás partidos.Marie-France Stirbois declaró nada más ser, elegida que será en el Parlamento "la voz de la Francia francesa" y que sus primeras iniciativas serán la presentación de un proyecto de ley para reformar el código de la nacionalidad y la petición de un referéndum sobre la inmigración, el problema más importante de los que han influido en su elección. La nueva diputada, viuda de Jean-Pierre Stirbois, mano derecha de Le Pen fallecido hace un año en accidente de tráfico, ocupará en la Asamblea el hueco dejado por otra mujer, Yann Piat, que abandonó a Le Pen para pasarse recientemente a las filas liberales.

Dreux, la cabeza de la segunda circunscripción del departamento de Eure-et-Loir, es la ciudad fetiche del Frente Nacional, ya que en ella el actual alcalde, Jean Hieaux (RPR), dio por primera vez carta de naturaleza a la extrema derecha al aceptar un pacto con los seguidores de Le Pen en las municipales de 1983. Sin embargo, no puede decirse que sea una circunscripción marcadamente derechista. Vernouillet, la segunda localidad del distrito electoral, tiene alcalde socialista y en 1988 votó en favor de la reelección del presidente François Mitterrand.

En esta misma ciudad, sin embargo, la candidata del FN obtuvo el domingo el 70% de los votos. Es la cifra indica hasta qué punto es elevado el trasvase de sufragios, pero también expresa la inestabilidad del electorado del FN, Entre la primera y la segunda vueltas, Stirbois ganó más de 7.000 votos, mientras que su rival del RPR sólo mejoró en 5.100. La participación aumentó del 44% al 54%, pero la movilización del electorado no perjudicó al FN, sino todo lo contrario.

Entre el 56%. y el 60% de los electores socialistas, de acuerdo con estas encuestas, votó a la derecha tradicional, pero entre el 30% y el 39% desobedeció el llamamiento y depositó una papeleta en blanco. La nueva diputada de extrema derecha arañó votos de todos los partidos (16% de los comunistas, entre el 5% y el 10% de socialistas, entre el 8% y el 13% de los verdes y el 13%-14% del RPR), mientras su electorado permanecía fiel entre las dos vueltas, según los resultados de los sondeos BVA-Libération e IFOP-Le Figaro.

Esta segunda encuesta muestra que el 76% de los nuevos electores del FN, procedentes de la derecha tradicional, lo son a causa de los problemas planteados por la inmigración. Entre los electores fieles a la extrema derecha, el mismo porcentaje considera que la inmigración es el problema que más les ha influido al depositar el voto. No obstante, se aprecia entre los electores del RPR (40%) y de la izquierda que circunstancialmente han votado por la derecha (61%) la concesión de gran importancia a la lucha contra el racismo.

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Este consenso antirracista del arco parlamentario abre una fosa cada vez mayor con la extrema derecha, pero, al mismo tiempo, hace que el voto de protesta antisistema vaya hacia los candidatos de Le Pen.

Marie-France Stirbois, la nueva diputada, milita en la extrema derecha desde hace 20 años. En 1968 se enfrentaba ya a los gauchistas en la universidad de Nanterre, donde se preparaba para su profesión de profesora de Inglés. Peinada siempre con permanente, rubia y de ojos azules, esta candidata de nombre patriótico tiene 45 años, es madre de dos hijos y procede de una familia resistente y gaullista hasta que se consumó "la traición" del abandono de Argelia.

Coherente con esa actitud que la hizo entrar en política, ha basado toda su campaña en la lucha contra "la invasión magrebí" y contra el velo islámico en la escuela, polémica de la que también ha recogido frutos.

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