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Los enanos, a punto de crecer

El Rayo lleva un inicio de temporada repleto de infortunios

Dicen los agoreros que poco más le puede pasar ya al Rayo. Ha comenzado la Liga coleccionando lesiones y sanciones, y perdiendo encuentros con muy mala fortuna. El calendario tampoco parece dispuesto a colaborar. No sólo determinó que el conjunto franjirrojo jugara en el Camp Nou precisamente el día en que Cruyff decidió colocar a sus jugadores en sus lugares correctos, sino que le ha deparado además la visita del Real Madrid tan sólo una semana después, con el equipo de Toshack pensando en quitarse de encima el mal sabor de su viaje a San Siro.El Rayo ha perdido parte del desenfado que suele caracterizarle tras el desastre del pasado domingo en Barcelona. Cada cual se ha repuesto a su manera, y mientras el capitán, Juanito, afirma que "no se ha perdido la ilusión" y que "sería maravilloso ganar al Real Madrid", Hugo Maradona, muy mal de juego, también lo está de moral: "Anímicamente me encuentro muy bajo. Las cosas no van bien". Preguntarle por el último y por el próximo partido supone añadir nuevos pesares: "No me habían metido siete goles ni juntando dos encuentros. ¿El Madrid? Ojalá nos meta menos que el Barcelona".

Pepe González, el masajista, pasa el día enrollando y desenrollando vendas. "Estas pequeñas son para los porteros", comenta. "Para los lesionados tengo otras más grandes. Este año estoy utilizando más que nunca. ¡Qué racha! En vez de un equipo de fútbol, esto parece una cuadrilla de toreros después de una tarde de miuras". Él sirvió de pañuelo de lágrimas a Felines tras los siete goles del domingo. Ninguno de los dos podía dormir, así que acabaron dando vueltas por las calles de Barcelona.

Felines habla de mala suerte y no le falta razón. "Todavía no he podido jugar con el equipo que tenía en la cabeza desde la pretemporada", se lamenta. Las lesiones le han dejado sin el lateral derecho, Cota; sin el me jor refuerzo conseguido para la defensa, Quique Ramos; sin Botella, lesionado en la Copa del Rey, y sin Berg, que se rompió un brazo hace quince días. En el entrenamiento del pasado miércoles, incluso, un enorme portero nigeriano que se entrena con el equipo fue a chocar con Zapatera, y el autor del único gol en Barcelona acabó en la enfermería, con 21 puntos de sutura en una pierna. Añádase el traspaso del medio derecho, Mendiondo, al Español, la apatía de Hugo Maradona, las expulsiones -"Ilevamos dos partidos terminando con once", comenta Felines como si se tratara de un triunfo- y los problemas de una defensa convertida en la más vulnerable del campeonato. No sólo eso. El Rayo ha estado siempre al borde de puntuar en sus desplazamientos, salvo en el de Barcelona, del que, puestos a ver las cosas de otra manera, Felines comenta: "En realidad, el mejor gol fue el nuestro. Los suyos fueron dos penaltis, un rebote, un mal despeje..." Sonríe cuando se le pregunta si, en consecuencia, el resultado justo hubiera sido un 0-1. Toma un respiro que dura lo justo, y enseguida vuelve al partido del próximo domingo: "Si ganáramos al Madrid..., eso sí que podría arreglar las cosas". Ha decidido concentrar al equipo, pese a lo precario de la economía de la casa, y dice tener pocos problemas para cuadrar la alineación que jugará frente al líder: "Pondré a los que estén sanos".

Siguiendo la misma filosofía, incluso puede determinarse la táctica: "No tengo miedo al Madrid. Si tuviera miedo, no pintaba nada en el fútbol. ¿Respeto? Bastante, pero lo que más domina es la ilusión. Porque jugamos contra el Real Madrid, porque lo hacemos en nuestro estadio, que no es el Camp Nou, y porque el día que falte la ilusión en Vallecas no tendremos nada que hacer".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de octubre de 1989