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Crítica:

Comedia doméstica

El martes pasado comenzó en TVE-1 la emisión de Como en los viejos tiempos, una telecomedia británica creada por John Chapman para la compañía Thames. Hoy viernes lo hace Todo en el número 20, también producida por la Thames y perteneciente como la anterior a una añeja tradición de comedia doméstica muy popular en el Reino Unido. Tanto en un caso como en el otro, la calidad de los actores -Julia McKenzie y Anton Rogers- está muy por encima de la de los guiones. Maureen Lipman, en especial, destaca sobre una serie de personajes demasiado tópicos.Entre los británicos se conoce este tipo de comedia como darling comedies por la profesión con que este apelativo cariñoso (querida) salpica aquí y allá los diálogos de marco doméstico. Durante décadas, este tipo de comedia ha demostrado una capacidad de resistencia admirable, como si el almacén de anécdotas y situaciones fuera inagotable.

El marco en el que se desarrollan estas comedias sigue siendo privilegiadamente, después de tantos años, la cocina -o su subrogado, la sala de estar (recuérdese a Los Roper). En ese humilde altar del hogar se gestan la mayor parte de las aventuras de Como en los viejos tiempos (que es de 1984), protagonizada por una pareja madura y abandonada por los hijos mayores que descubre una segunda juventud gracias al espíritu inquieto de ella.

La viuda de Todo en el número 20 (1986) y su hija encuentran una solución a la penuria económica en que las dejó el esposo y padre en la reconversión de su querida casa en lugar de hospedaje.

Todo en el número 20

se emite hoy por TVE-1 a las 20.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de septiembre de 1989

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  • 'TODO EN EL NÚMERO 20'