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La Guardia Civil detiene al presunto autor del derribo de un helicóptero del Ejército de Tierra

Un helicóptero del Ejército de Tierra se estrelló ayer cerca de la pedanía de Mataelpino, en el término municipal de El Boalo (Madrid), después de que un hombre lanzase contra el aparato "un objeto no identificado", según fuentes de la Guardia Civil. El teniente coronel Gabriel González Tejedor, jefe de la base de Colmenar Viejo, aseguró que dicho objeto había sido una piedra. Los tres ocupantes del aparato sufrieron heridas de diversa consideración. El presunto causante del accidente, Luis Perezagua Galán, veterinario en paro de 59 años, fue detenido poco después por fuerzas de la 112 Comandancia de la Guardia Civil.

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Luis Perezagua, casado y con domicilio en la calle Puenteareas, de Madrid, se encontraba de vacaciones en Mataelpino. Los vecinos de la localidad han manifestado en diversas ocasiones su malestar por los constantes ruidos que provoca el vuelo de estos aparatos y las molestias de una cercana escuela de ultraligeros.El accidente se produjo sobre las 10.40 horas de ayer, cuando el helicóptero, ocupado por el capitán Pedro Martínez Molinero, el teniente Manuel Guardado Rodríguez y el cabo Fernando Arellano Pacheco, realizaba un vuelo a baja altura y sin movi miento. El aparato, un Bell UH-1D, pertenece al batallón BHELTRA V de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet), con base en Colmenar Viejo.

El helicóptero estaba detenido en el aire a muy baja altura cuando un hombre lanzó contra él "un objeto indeterminado", según indicaron fuentes de a Guardia Civil. A consecuencia del impacto -posiblemente en el rotor de cola o en una de las palancas de dirección- el aparato empezó a perder altura a gran velocidad y se estrelló contra el suelo. Antes de caer, las hélices de la aeronave chocaron varias veces contra el terreno dejando profundos surcos. Los heridos fueron trasladados en otro helicóptero del Ejército hasta el hospital militar Gómez Ulla, de Madrid.

Operación de captura

El capitán Martínez Molinero, jefe de la tripulación, pudo salir por su propio pie del aparato y comprobó que el agresor subía inmediatamente a un turismo Ford Fiesta, de color rojo, en el que se dio a la fuga. Cuando llegaron al lugar del siniestro los primeros auxilios, el oficial les comunicó las características del turismo y la 112 Comandancia de la Guardia Civil montó rápida mente una operación de captura del fugitivo.

El presunto agresor fue localizado y detenido pocas horas después, cuando circulaba cerca de la localidad madrileña de Alpedrete. Fue trasladado al cuartel de Cerceda, donde ayer tarde seguía a la espera de ser puesto a disposición del Juzgado de Instrucción de Colmenar Viejo. Perezagua Galán, vetermario en paro, se ha negado a declarar ante la Guardia Civil.

La abogada del turno de oficio de Perezagua, María del Pilar Sánchez Lorenzo, manifestó en Cerceda que su cliente "estaba recogiendo menta y poleo en un lugar conocido corno el prado del Moral, cuando vio que se le venía encima un helicóptero, al que increpó e hizo señales con los brazos". La letrada asegura que su cliente "no arrojó nada contra el aparato, ya que estaba muy asustado".

El helicóptero de transporte ET-231 resultó destruido, especialmente en su costado derecho, precisamente en la parte donde viajaba el teniente Guardado, que es quien ha sufrido las heridas más graves. Este oficial sufre politraumatismo y fractura de mandíbula, según el parte médico. Tanto el rotor principal como las hélices como el tren de aterrizaje de la aeronave quedaron totalmente destruidos. Los restos del aparato, que no portaba armas, quedaron esparcidos en un radio de unos 20 metros.

Vuelo de entrenamiento

El comandante Arenas, que dirigió las operaciones de rescate del aparato, declaró que éste se hallaba a unos cinco metros de altura realizando un vuelo estacionario de entrenamiento, un ejercicio habitual de los que efectúan las Famet en misiones de apoyo y traslado de cuadrillas del ICO NA para extinguir incendios.

Arenas añadió que el helicóptero accidentado estaba en perfectas condiciones y que los integrantes de la tripulación son expertos en el manejo del mismo. "Han salvado la vida de puro milagro y gracias a que llevaban puesto el cinturón de seguridad y a que no ha estallado el combustible", añadió el comandante.

Precisamente, antes de que la grua del Ejército retirara el aparato se procedió a vaciar el depósito de gasolina para evitar riesgos.

En las tareas de rescate del aparato participaron más de una veintena de hombres apoyados por un helicóptero pesado, una grua y un camión antiincendios.

Las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra con base en Colmenar Viejo tienen un total de 56 helicópteros UH-ID, el mismo modelo que fue abatido ayer. Cada uno de los aparatos como el siniestrado cuesta unos 400 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de agosto de 1989

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