El centro-derecha se niega a abrir la puerta de las elecciones anticipadas en la Comunidad

El presidente regional, Joaquín Leguina, se encuentra entre la espada y la pared. Después de perder la moción de censura, el centro-derecha ha anunciado que hará valer su rodillo en la Asamblea para bloquear las iniciativas del Gobierno regional. Socialistas e Izquierda Unida se muestran partidarios de disolver la Cámara forzando los mecanismos del estatuto mediante un pacto de caballeros entre todos los partidos. Pero PP y CDS exigen la dimisión pura y simple de Leguina y se niegan a abrir la espita de las elecciones anticipadas.

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Pese a no lograr la victoria, el candidato del centro-derecha, Alberto-Ruiz Gallardón, se mostraba exultante ayer por la mañana: "Estoy convencido de que Leguina va a dimitir". A esa hora, el primer Consejo de Gobierno regional tras la moción de censura le daba vueltas a la difícil situación que le espera en los dos años que quedan para apurar la legislatura.El portavoz del Ejecutivo autónomo, Ramón Espinar, resumió así la postura oficial del gabinete de Leguina: "Hemos decidido abrir un período de reflexión; nos vamos de vacaciones y en septiembre hablamos".

Leguina sabe que desde el miércoles sólo puede contar con los 40 votos fieles del PSOE en una cámara de 96 diputados. El presidente regional acepta acudir a unas elecciones autonómicas anticipadas, pero desconfía abiertamente de las intenciones del centro-derecha.

Al término de los debates de la moción de censura, Leguina declaró que no le entregaría la presidencia a Ruiz Gallardón sin que éste hubiera sido refrendado por los electores. "Si quieren elecciones anticipadas [centristas y populares], primero habla remos y luego dimítiré; y no al revés, como ellos pretenden".

Izquierda Unida, que fue el primer grupo en pedir que se anticipen los comicios, se niega también a firmar un cheque en blanco. Un portavoz de la coalición señaló ayer que su grupo tampoco suscribiría un acuerdo de disolución de la Asamblea sin la conformidad de PP y CDS.

Las elecciones anticipadas sólo son posibles mediante dos mecanismos. El primero, a corto plazo, exige la dimisión previa de Leguina y la apertura de un período transitorio de dos meses durante los cuales ningún candi dato resultara elegido por la mayoría de la Cámara. Este meca nismo es defendido por el PSOE e IU, pero exige un pacto de caballeros entre todos los partidos para no presentar candidatos y forzar la disolución de la Asamblea.

Otra solución sería la reforma del Estatuto para otorgar al presidente de la Comunidad la potestad de disolver la Asamblea. Pero este procedimiento conlleva un largo proceso de trámite -entre cuatro y nueve meses, según las distintas fuerzas políticas- porque tiene que ver la luz en forma de ley orgánica.

"Gobierno alternativo"

Alberto Ruiz Gallardón reiteró ayer que la única forma de desbloquear la actual situación es la dimisión de Leguina. "Se puede formar un Gobierno alternativo, el CDS y el PP han suscrito un pacto para ello", reivindicó.

Ruiz Gallardón se mostró partidario de reformar el Estatuto de Autonomía para permitir que el presidente regional pueda disolver la Cámara, posibilidad que sólo pueden ejercer directamente los presidentes de los Ejecutivos autónomos vasco y catalán.

En la Comunidad de Madrid haría falta promulgar una ley orgánica e iniciar una serie de trámites que, a juicio de Ruiz Gallardón, serían muy lentos al tener que recibir el visto bueno del Parlamento nacional. "Este procedimíento se dilataría a lo largo de nueve o 12 meses", afirmó.

El portavoz del PP se opuso rotundamente a "legítímar a un presidente ficticio [Leguina]" a través de cualquier otro procedimiento. Ruiz Gallardón sólo tiene un mensaje para el actual presidente: "Que dimita. Que deje funcionar el estatuto. Nosostros [PP y CDS] formaremos un Gobierno si podemos, y sí no, iremos a unas elecciones anticipadas. Pero, hoy por hoy, existe un pacto firme con el CDS".

Un portavoz de la Federación Socialista Madrileña (FSM) precisó ayer que el PSOE proyecta reunirse próximanente -antes de que se celebre la votación de la moción de censura en el Ayuntamiento de Madrid (el día 29)-, para diseñar la estrategia socialista de cara a la situación de ingobernabilidad que se prevé en la Comunidad cuando faltan aún dos años para apurar la legislatura.

"No hay salida"

La misma fuente reconoció que en la Comunidad "no hay salida política" y apostó por la reforma del Estatuto, ya que no cabe "intentar una vía de acercamiento al CDS", a la vista de las descalificaciones centristas hacia la gestión de Joaquín Leguina.

Para Fernando Castedo, portavoz del Centro Democrático y Social (CDS) en la Asamblea de Madrid, la situación actual con Leguina es "insostenible". A su juicio, el presidente socialista no dimitirá de su cargo porque "detenta patrimonialmente la institución".

Castedo, en la misma línea que Ruiz Gallardón, reclacó a este periódico que "existe una opción de recambio que está respaldada por 48 votos [PP, CDS y el diputado José Luis Ortiz, del Grupo Mixto]".

La propuesta de adelantar las elecciones fue considerada por el portavoz centrista como "una patraña". "No se puede jugar con las instituciones cuando existe una posibilidad de tener un Gobierno regional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de junio de 1989.